{"id":992,"date":"2011-12-26T22:49:02","date_gmt":"2011-12-26T22:49:02","guid":{"rendered":"http:\/\/oadiriv.unipa.it\/?page_id=992"},"modified":"2013-06-13T00:12:20","modified_gmt":"2013-06-13T00:12:20","slug":"maria-albaladejo-martinez","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/?page_id=992","title":{"rendered":"Mar\u00eda Albaladejo Mart\u00ednez"},"content":{"rendered":"<p>mariahistoriadoradelarte@hotmail.com<\/p>\n<h3><strong>La apariencia de la Infanta de Espa\u00f1a en los retratos de Sofonisba Anguissola: im\u00e1genes de poder, im\u00e1genes de virtud<\/strong><\/h3>\n<p>DOI: 10.7431\/RIV04022011<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, hijas de Felipe II y de su tercera esposa, Isabel de Valois, fueron retratadas en diversas ocasiones por la artista italiana Sofonisba Anguissola, quien contribuy\u00f3 a difundir la apariencia magna de la monarqu\u00eda, enalteciendo la imagen ilustre de la Infanta de Espa\u00f1a a trav\u00e9s de sus pinturas<sup><a href=\"#footnote_0_992\" id=\"identifier_0_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Este trabajo se ha realizado dentro del proyecto de investigaci&oacute;n Imagen y Apariencia (08723\/PHCS\/08) financiado con cargo al Programa de Generaci&oacute;n de Conocimiento Cient&iacute;fico de Excelencia de la Fundaci&oacute;n S&eacute;neca-Agencia de Ciencia y Tecnolog&iacute;a de la Regi&oacute;n de Murcia en el marco del II PCTRM 2007-10.\">1<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sofonisba Anguissola lleg\u00f3 a la corte espa\u00f1ola en el a\u00f1o de 1559 como dama de compa\u00f1\u00eda de la reina. Muy pronto se gan\u00f3 el afecto de Isabel de Valois y m\u00e1s tarde de las infantas y dem\u00e1s miembros de la Corona. Su formaci\u00f3n en Cremona y  Roma junto a importantes maestros, y su condici\u00f3n de mujer, le otorgaron una situaci\u00f3n muy cercana a la familia del monarca Felipe II. Su naturaleza femenina la aproxim\u00f3 a los espacios m\u00e1s \u00edntimos de la casa de la reina y las infantas, disfrutando de su amistad y su confianza. Nombrada maestra de dibujo de las hijas del rey, la artista influy\u00f3 en su crianza, una vez quedaron hu\u00e9rfanas de madre, y en la educaci\u00f3n humanista que las infantas recibieron<sup><a href=\"#footnote_1_992\" id=\"identifier_1_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Sofonisba Anguissola naci&oacute; en Cremona, hac&iacute;a el a&ntilde;o de 1532. Fue hija de Amilcare Anguissola, miembro de la baja nobleza genovesa y Bianca Ponzone, de familia influyente. Hu&eacute;rfana de madre cuando Sofonisba pose&iacute;a ten&iacute;a entre cuatro y cinco a&ntilde;os, se cri&oacute; siendo la mayor de cinco hermanas y un hermano. A la edad de catorce a&ntilde;os, ingres&oacute; en el taller de Bernardino Campi y Bernardino Gatti. En 1554 march&oacute; a Roma donde conoci&oacute; a Miguel &Aacute;ngel, asimilando su obra y su influencia durante un periodo de dos a&ntilde;os. Siendo ya conocida, en 1558 viaj&oacute; a Mil&aacute;n para hacerle un retrato al duque de Alba. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, Felipe II  requiri&oacute; a la pintora para que viajara a Espa&ntilde;a como  miembro del s&eacute;quito de damas de Isabel de Valois, de ah&iacute; que no firmase sus cuadros y no se conserven datos escritos sobre encargos o pagos de sus servicios. Para conocer mejor esta figura, v&eacute;anse los siguientes trabajos: M. KUSCHE, Sofonisba Anguissola en Espa&ntilde;a, en &ldquo;Archivo Espa&ntilde;ol de Arte&rdquo;,  Tomo 62, N&uacute;mero 248, Madrid, 1989, pp. 391-420; M. KUSCHE, Retratos y retratadores. Alonso S&aacute;nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R&uacute;a y Rol&aacute;n Moys, Madrid, Fundaci&oacute;n  Arte Hisp&aacute;nico, 2003; I. S. PERLINGIERI, Sofonisba Anguissola: the first great woman artist of the Renaissance, New York, Rizzoli International Publications, 1992; M. C. BASILE, Entre G&eacute;nova y Palermo: Sofonisba Anguissola, en &ldquo;Bolet&iacute;n de la Real  Academia de C&oacute;rdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes&rdquo;, N&uacute;mero 149, 2005, pp. 259-264; D. MALIGNAGGI, Sofonisba Anguissola a Palermo, Palermo, Stampatori Tipolitografici Assiciati, Palermo, 1981; O. PINESSI, Sofonisba Anguissola: un pittore alla corte di Filippo II, Milano, Selene, 1998; F. BASILE, Sofonisba Anguissola, gentildonna e pittrice, en C. FIORE (Dir.) Voci dal Rinascimento, Palermo, Provincia Regionale di Palermo, 2006, pp.131-154.\">2<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el fallecimiento de Isabel de Valois, en el a\u00f1o de 1568, sus hijas, que apenas contaban con uno y dos a\u00f1os, recibieron todo tipo de cuidados y muestras de cari\u00f1o. Ambas fueron muy retratadas, conserv\u00e1ndose de ellas un gran elenco de pinturas que permiten conocer  la apariencia de Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela desde la ni\u00f1ez hasta la edad adulta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las tareas principales del pintor de c\u00e1mara consist\u00eda en retratar a los infantes ni\u00f1os, con objeto de realizar un presente diplom\u00e1tico o  conservar su recuerdo ante la posibilidad de su fallecimiento<sup><a href=\"#footnote_2_992\" id=\"identifier_2_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"SOCIEDAD ESPA&Ntilde;OLA DE AMIGOS DEL ARTE, Exposici&oacute;n de retratos de ni&ntilde;o en Espa&ntilde;a, Madrid,  Sociedad Espa&ntilde;ola de Amigos del Arte, Ministerio de la Marina, 1925.\">3<\/a><\/sup>. Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, que gozaron de muy buena salud y de una destacada belleza, comenzaron a ser retratadas desde muy ni\u00f1as por Sofonisba Anguissola, quien favoreci\u00f3 la construcci\u00f3n de la apariencia y la iconograf\u00eda que acompa\u00f1aba y enaltec\u00eda a las hijas de Felipe II en sus cuadros, creando un modelo de retrato cortesano, junto al tambi\u00e9n artista Alonso S\u00e1nchez Coello, convertido desde entonces en el habitual<sup><a href=\"#footnote_3_992\" id=\"identifier_3_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. KUSCHE, Comentarios sobre las atribuciones a Sofonisba Anguissola por el doctor Alfio Nicotra, en &ldquo;Archivo espa&ntilde;ol de arte&rdquo;, N&uacute;mero 327, 2009, pp. 285-316.\">4<\/a><\/sup>. Vestidas de traje de etiqueta y, adoptando una posee y actitudes que reflejaban sus estatus, las infantas aparec\u00edan rodeadas de elementos que exaltaban su imagen y la de la instituci\u00f3n a la que estaban vinculadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco son los retratos que Sofonisba Anguissola realiz\u00f3 a Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. A trav\u00e9s de ellos se puede hacer un estudio de su imagen y de su intenci\u00f3n representativa desde su infancia hasta 1573, cuando Sofonisba abandon\u00f3 la corte espa\u00f1ola para casarse con Fabrizio de Moncada, virrey de Sicilia<sup><a href=\"#footnote_4_992\" id=\"identifier_4_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Fabrizio de Moncada, virrey de Sicilia, con el cual contrajo matrimonio, en el a&ntilde;o de 1573, por mediaci&oacute;n de Felipe II en  favor por sus servicios. Fabrizio falleci&oacute; en Palermo, en el a&ntilde;o de 1579. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, en 1580, Sofonisba volvi&oacute; a contraer nupcias con Orazio Lomellino, capit&aacute;n de barco que conoci&oacute; en un viaje a Cremona. Con &eacute;l se traslad&oacute; a G&eacute;nova, donde estableci&oacute; un taller de pintura hasta su vuelta a Palermo en el a&ntilde;o de 1615. All&iacute;  falleci&oacute; a la edad de noventa y tres a&ntilde;os, el 16 de noviembre de 1625. Sus restos mortales descansan en Sicilia, en  la Iglesia de San Jorge de los Genoveses.\">5<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Algunas consideraciones sobre el retrato cortesano espa\u00f1ol de finales del siglo XVI.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El retrato, efigie o pintura que representa a una persona<sup><a href=\"#footnote_5_992\" id=\"identifier_5_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"REAL ACADEMIA ESPA&Ntilde;OLA, Diccionario de Autoridades, Madrid, Colecci&oacute;n Facs&iacute;mile, 1990. Definici&oacute;n de 1783.\">6<\/a><\/sup>, experiment\u00f3 a lo largo del siglo XVI una evoluci\u00f3n muy considerable. A mediados de esta centuria fue alcanzando el estatus de g\u00e9nero aut\u00f3nomo y un esquema fundamental basado en la \u00abausteridad formal de unas im\u00e1genes, que deb\u00edan transmitir, adem\u00e1s de los rasgos f\u00edsicos de cada individuo, referencias a la posici\u00f3n y el estatus que \u00e9ste ocupaba\u00bb<sup><a href=\"#footnote_6_992\" id=\"identifier_6_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. PASTOUREAU, Breve Historia de los Colores, Barcelona, Paid&oacute;s Ib&eacute;rica, 2006,  p. 37.\">7<\/a><\/sup>. Para servir a los intereses de la monarqu\u00eda, el retrato fue un escenario en donde quedaba plasmado el poder de la  Corona. A trav\u00e9s de la apariencia y del lenguaje \u00e1ulico se pon\u00eda de manifiesto la autoridad y la virtud de esta instituci\u00f3n, siendo  uno de los testimonios m\u00e1s relevantes y fieles para conocer la imagen que ofrec\u00eda la infanta de Espa\u00f1a, junto a las cartas, cr\u00f3nicas e inventarios de bienes<sup><a href=\"#footnote_7_992\" id=\"identifier_7_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. KUSCHE, Retratos y retratadores. Alonso S&aacute;nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R&uacute;a y Rol&aacute;n Moys, Madrid, Fundaci&oacute;n  Arte Hisp&aacute;nico, 2003.\">8<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El retrato cortesano espa\u00f1ol destac\u00f3 por su inter\u00e9s por representar la realidad. Su papel recordatorio, el deseo de darse a conocer en otros dominios y el origen flamenco, que pose\u00eda la tradici\u00f3n retrat\u00edstica espa\u00f1ola, fueron varias de las causas que hicieron de \u00e9l uno de los m\u00e1s fieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de su inter\u00e9s por el naturalismo cabe se\u00f1alar la carencia de artificios aleg\u00f3ricos, siendo elementos realistas tomados del ceremonial, como la posee, el traje, las joyas y dem\u00e1s objetos lujosos, los que se hac\u00edan eco de la potestad de la monarqu\u00eda y de su papel sagrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se buscaba tambi\u00e9n el momento id\u00f3neo para que los monarcas, pr\u00edncipes e infantas fuesen retratados en sus mejores condiciones f\u00edsicas. Cuando Felipe II les escribe una carta a Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, con fecha de 12 de abril de 1587, se refiere as\u00ed a  la salud del pr\u00edncipe diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY porque vuestro hermano est\u00e1 a\u00fan flaco en el gesto y descolorido, digo un poco blanquito, no es a\u00fan tiempo de retratarse; cuando lo sea se os enviar\u00e1 el primer retrato que se sacar\u00e1 de \u00e9l\u00bb<sup><a href=\"#footnote_8_992\" id=\"identifier_8_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. BOUZA, Cartas de Felipe II a sus hijas, Madrid,  Turner, 1998, p. 150.\">9<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El retrato se utilizaba como m\u00e9todo para comunicar asuntos de estado como la salud de un pr\u00edncipe, el nacimiento de un  infante  y una princesa en edad de casarse.  En ocasiones contribu\u00eda a asuntos tan relevantes como las alianzas matrimoniales. En una carta, el Bar\u00f3n Sfondrato le relata a Juan de Idi\u00e1quez, la reacci\u00f3n de Carlos Manuel al admirar \u00abel retrato que env\u00edo su majestad\u00bb de la infanta Catalina Micaela, mencionando estas palabras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLo he mostrado al duque y no bast\u00f3 a dezir lo que le  ha admirado la bondad y llanura de su Majestad que en lo dem\u00e1s perlas le han de parecer aquellas viruelas y cr\u00e9ame V. M que aguarda aquel d\u00eda con el mayor contento del mundo\u00bb<sup><a href=\"#footnote_9_992\" id=\"identifier_9_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Patronato Real, Legajo 46, Documento 9. &ldquo;Carta del Bar&oacute;n Sfondrato a Juan de Idi&aacute;quez sobre los preliminares del matrimonio entre la infanta Catalina y el Duque de Saboya&rdquo;.\">10<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los rasgos faciales deb\u00edan de ser reconocibles y legitimar la herencia din\u00e1stica de la figura representada. Conforme a ello, una pr\u00e1ctica muy particular se desarroll\u00f3 en Espa\u00f1a. Los pintores comenzaron a intensificar aquellas facciones del rostro que caracterizaban a la dinast\u00eda de Habsburgo, la barbilla y la nariz. De esta manera, en muchos de sus cuadros, los miembros de la Corona presentan un f\u00edsico muy  similar<sup><a href=\"#footnote_10_992\" id=\"identifier_10_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. KUSCHE, Retratos y retratadores. Alonso S&aacute;nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R&uacute;a y Rol&aacute;n Moys, Madrid, Fundaci&oacute;n  Arte Hisp&aacute;nico, 2003.\">11<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El retrato, que iba a pasar a la posteridad a trav\u00e9s de las generaciones, deb\u00eda  inculcar los valores de sus predecesores, mostrando una efigie que imprimiera autoridad y sirviese de ejemplo. De ah\u00ed que se sirviesen de im\u00e1genes impert\u00e9rritas, aparentemente casi sacras, distanciadas del mundo y cercanas a la idea de la gobernaci\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rostro, carente de alma, era una facci\u00f3n  neutra e inexpresiva de la apariencia de los reyes, pr\u00edncipes, infantes e infantas, que no buscaban la trasmisi\u00f3n de sus  emociones, sino mostrar unas aptitudes que ratificaban su derecho a ejercer su misi\u00f3n en la tierra  con todos los privilegios que ello implicaba<sup><a href=\"#footnote_11_992\" id=\"identifier_11_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. CHECA, Felipe II: un pr&iacute;ncipe del Renacimiento: un monarca y su &eacute;poca, Madrid, Museo Nacional del Prado, 1999. Este autor desarrolla esta idea a prop&oacute;sito de la imagen que daban los pintores de Felipe II. Para Checa, el retrato cortesano acentuaba  &ldquo;la distancia y majestad del joven Felipe, presente  (&hellip;.), en su ya inexpresivo rostro&rdquo;.\">12<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los retratos de Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, obra de Sofonisba Anguissola, el rostro, la expresi\u00f3n facial y el lenguaje corporal propugnaban estas ideas. Sus rostros inertes y sus semblantes imperturbables, les conced\u00edan una calidad humana excepcional y una serenidad impropia, en ocasiones para su edad, s\u00f3lo posible en una figura de sangre real, merecedora de su destino y de la confianza de sus s\u00fabditos, en caso de llegar a gobernar los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gesto sacralizaba sus actos y enaltec\u00eda su pose y sus apariciones, exaltando su origen ilustre y la moral honrosa, \u00edntegra y cristiana, de la instituci\u00f3n y del linaje de la Casa de Austria. A menudo, las infantas eran retratadas de pie, de cuerpo entero o tres cuartos, en un plano frontal o un tanto contrapicado,  favoreciendo la visi\u00f3n magna de sus figuras<sup><a href=\"#footnote_12_992\" id=\"identifier_12_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Muchos historiadores han profundizado en este tema escogiendo otras figuras relevantes. Conforme a ello cito algunos ejemplos: M. LLORENTE,  Imagen y autoridad en una regencia: los retratos de Mariana de Austria y los l&iacute;mites del poder, en &ldquo;Studia Hist&oacute;rica moderna&rdquo;, N&uacute;mero 28, 2006, pp. 211-238.; R. C&Oacute;MEZ RAMOS, La imagen de poder en Pedro I de Castilla, en &ldquo;E-Spania: Revue &eacute;lectronique d&rsquo;&eacute;tudes hispaniques m&eacute;di&eacute;vales&rdquo;,  N&uacute;mero 3, 2007;  J. J. LUNA FERN&Aacute;NDEZ, La representaci&oacute;n del poder en la pintura de retrato en Espa&ntilde;a durante el siglo XVIII, en M. CABA&Ntilde;AS BRAVO, A. L&Oacute;PEZ-YARTO ELIZALDE, W. RINC&Oacute;N GARC&Iacute;A, Arte, poder y sociedad en la Espa&ntilde;a de los siglos XV a XX, Madrid, Centro Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas, 2008, pp.291-304; F. CHECA, Carlos V: la imagen del poder en el Renacimiento Madrid, El Viso, 1999; F. BOUZA, Imagen y propaganda. Cap&iacute;tulos del reinado de Felipe II, Madrid, Akal, 1998.\">13<\/a><\/sup>. Sus manos, dos elementos primordiales en el retrato cortesano, se colocaban de manera delicada, se\u00f1alando intencionadamente un objeto identificativo de su casta y su pensamiento<sup><a href=\"#footnote_13_992\" id=\"identifier_13_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"A falta de un estudio que profundice en el lenguaje de las manos, en el retrato cortesano, cito por su importancia las obras de A. CARRASCO MART&Iacute;NEZ, Fisionom&iacute;a de la virtud. Gestos, movimientos y palabras en la cultura cortesano-aristocr&aacute;tica del siglo XVII, en  &ldquo;Reales Sitios&rdquo;, N&uacute;mero 38\/147, pp. 26-37; S. BERNIS, Gestos y comportamiento dentro de un traje en R. M. PEREDA, S. RODR&Iacute;GUEZ BERNIS, A. CEA GUTI&Eacute;RREZ, El Quijote en sus trajes, Madrid, Subdirecci&oacute;n General de Promoci&oacute;n de las Bellas Artes Ministerio de Cultura, 2005, pp. 27-40.\">14<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n la indumentaria y el aderezo del cuerpo fueron instrumentos para representar el prestigio del monarca y su moral religiosa. En sus retratos Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela visten de etiqueta, creando un modelo oficial a la espa\u00f1ola, donde predominaba la contenci\u00f3n y el decoro, influidas por la Contrarreforma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La saya, un vestido de cuerpo entero con cola,  m\u00e1s habitual en sus representaciones pict\u00f3ricas, que el jub\u00f3n y la basqui\u00f1a, se vest\u00eda con tablillas de pecho y verdugado. Estas piezas semi-interiores, que se intu\u00edan y se percib\u00edan en el exterior, contribu\u00edan a que las infantas exhibiesen una apariencia religiosa y distinguida. Estos artificios se apropiaban del cuerpo, lo ocultaban, limitaban sus movimientos y lograban unas dimensiones en el espacio que establec\u00edan una distancia simb\u00f3lica y f\u00edsica,  otorgaban empaque  a sus figuras y  contribu\u00edan a que  la aparici\u00f3n de la infanta se asemejara a una puesta en escena con tintes que oscilaban entre lo teatral y lo sacro<sup><a href=\"#footnote_14_992\" id=\"identifier_14_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Parece ser, seg&uacute;n sus retratos infantiles de 1568,1571 y 1575, que no era habitual confeccionar sus sayas con cola cuando las infantas eran peque&ntilde;as.\">15<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La calidad de los textiles, con que se elaboraban sus atav\u00edos, tambi\u00e9n era fundamental. La seda, que desde la antig\u00fcedad fue uno de los tejidos m\u00e1s preciados, y un s\u00edmbolo de poder, ligada a la vestimenta de la familia imperial en China, lugar de donde fue originaria, fue el g\u00e9nero principal para elaborar su vestuario. Su textura y brillo la hicieron muy destacado entre los tejidos, difundi\u00e9ndose y cre\u00e1ndose manufacturas en Europa para fabricar este textil, considerado de lujo, que s\u00f3lo la monarqu\u00eda y las principales personalidades pod\u00edan vestir<sup><a href=\"#footnote_15_992\" id=\"identifier_15_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"J. SEMPERE, Historia del Luxo y de las Leyes Suntuarias de Espa&ntilde;a, Madrid, Imprenta Real, 1788. Durante el reinado de Felipe II, diversas pragm&aacute;ticas se ir&aacute;n difundiendo para evitar el uso excesivo de este g&eacute;nero. Ante las cortes Generales de Madrid se expedir&aacute;n leyes para limitar su uso en las distintas prendas de  la sociedad civil en 1563,  1584, 1590 y 1593. Para demostrar, hasta qu&eacute; punto la sociedad exced&iacute;a sus gastos, adquiriendo piezas de lujo, recoge el texto de un tal Alonso de Morgado, hacia 1587, que hablaba as&iacute; de las mujeres de Sevilla: &ldquo;Ninguna mujer, dice Morgado, cubre manto de pardo, todo es buratos de seda, tafet&aacute;n, mara&ntilde;as, soplillo, y por lo menos anascote. Usan mucho en el vestido la seda, telas, bordados, colchados, recamados y telillas, las que menos jerguetas de todos los colores&rdquo;.\">16<\/a><\/sup>. Con ella se confeccionaba el damasco, el tafet\u00e1n, el raso y el terciopelo,  tejidos que sirvieron para adornar y elaborar parte de su guardarropa, los diversos adornos de sus  trajes y sus accesorios<sup><a href=\"#footnote_16_992\" id=\"identifier_16_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 904. A&ntilde;o de 1592; Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 5214, Expediente  2. Diversos tejido han aparecido tambi&eacute;n en las cuentas de su Casa, siendo las sedas que llegaban de Flandes, India e Italia y desde Granada, Valencia y Toledo en Espa&ntilde;a,  las que fueron utilizadas para elaborar el vestuario de  las hijas de Felipe II. De esta manera,  los tejidos que proced&iacute;an de este g&eacute;nero fueron los m&aacute;s codiciados. Entre ellos se hallaban: el raso tra&iacute;do de Valencia y de Florencia, el terciopelo de G&eacute;nova y Toledo, el tafet&aacute;n de Granada, la capichola, caracterizada por su labor de cordoncillo similar al burato[1] y  la  llamada &ldquo;tela de la Yndia&rdquo;, citada a prop&oacute;sito de un  adorn&oacute; que se elabor&oacute; con &ldquo;veynte y cinco on&ccedil;as y media de franjillas almenadas de oro y plata (&hellip;) para guarnici&oacute;n de una saya entera de tela de la Yndia encarnada&rdquo;,  para Isabel Clara Eugenia, el 25 de febrero de 1585.\">17<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo suced\u00eda con otros aditamentos que formaban parte de la apariencia cortesana. Gorgueras, guantes, pa\u00f1uelos, tocados, sombreros y joyas eran un s\u00edmbolo de hidalgu\u00eda, dados los costosos y ricos materiales con los que se fabricaban y las maneras y ademanes que su uso implicaban<sup><a href=\"#footnote_17_992\" id=\"identifier_17_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. TEJEDA, Glosario de t&eacute;rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa&ntilde;a, Siglos XVII y XVIII,  M&aacute;laga,  Universidad de M&aacute;laga,  2007, p. 218.  El encaje pod&iacute;a ser de aguja o de bolillos.  La t&eacute;cnica del encaje de bolillos permit&iacute;an la creaci&oacute;n de esas puntas o puntillas de encaje que adornaban pu&ntilde;os y gorgueras. Esta labor, &ldquo;se confeccionaba sobre una almohadilla o mundillo, con soporte temporal o empadronada, con el motivo picado dibujado que serv&iacute;a de gu&iacute;a para el dibujo, donde se colocan las hebras de hilo que se enrollan individualmente en unos husillos o canillas de madera o hueso para facilitar la labor&rdquo;.\">18<\/a><\/sup>. Fue el caso de la gorguera o cuello alechugado, uno de los adornos del traje que m\u00e1s relevancia adquiri\u00f3 en la indumentaria del reinado de Felipe II<sup><a href=\"#footnote_18_992\" id=\"identifier_18_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"En la vestimenta femenina, los grandes escotes medievales  de la primera mitad del siglo XVI se abandonaron y se fue adoptando una moda m&aacute;s recatada que permit&iacute;a lucir este aditamento, cuya rigidez, tama&ntilde;o y blancura, lo convirtieron en un accesorio s&oacute;lo para la realeza y los altos estamentos.\">19<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Lenguaje \u00e1ulico en los retratos de Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, obra de Sofonisba Anguissola.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hac\u00eda 1570-1574, la  infanta Isabel Clara Eugenia fue retratada por primera vez  por Sofonisba Anguissola. El retrato localizado en la colecci\u00f3n de la duquesa Fernandina, es la \u00fanica imagen  \u00edntima y privada que se conserva de la primera hija de Felipe II (<a title=\"Fig. 1. Sofonisba Anguissola, 1570-1574, &lt;i&gt;Isabel Clara Eugenia&lt;\/i&gt;. Colecci\u00f3n de la duquesa Fernandina, Sanl\u00facar de Barrameda.\" href=\"http:\/\/oadiriv.unipa.it\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/alb01.jpg\">Fig. 1<\/a>). La infanta que naci\u00f3 en la Casa del Bosque de Segovia, el 12 de agosto de 1566, muestra una imagen aparentemente sencilla, despojada del traje de etiqueta y de aderezos en sus cabellos. Sin embargo, el porte, el gesto de sus manos, la indumentaria y las joyas que luce, revelan que  se trata de la efigie de una princesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta pintura, muy poco conocida, Isabel Clara Eugenia viste probablemente un habitillo acorde con su edad y a sus juegos infantiles. \u00c9ste era un vestido o h\u00e1bito peque\u00f1o y corto, confeccionado con un tejido de tis\u00fa, seda entretejida con hilos de oro que otorgan a la infanta una imagen elegante y delicada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino habitillo o habitico se ha hallado en diversas libranzas de pagos en relaci\u00f3n a la Casa de las infantas en 1568. Seg\u00fan Covarrubias, \u00e9ste se refer\u00eda a \u00abh\u00e1bitos peque\u00f1os y cortos de lana y seda\u00bb<sup><a href=\"#footnote_19_992\" id=\"identifier_19_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"REAL ACADEMIA ESPA&Ntilde;OLA, Diccionario de Autoridades, Madrid, Colecci&oacute;n Facs&iacute;mile, 1990. Definici&oacute;n de 1734.\">20<\/a><\/sup>. El 12 de enero de 1568, se menciona la realizaci\u00f3n de \u00abunos abitillos de tafet\u00e1n pardo para la ynfanta do\u00f1a Catalina\u00bb y, tan s\u00f3lo un mes despu\u00e9s, el 13 de febrero, de \u00abquatro abiticos\u00bb\u201d<sup><a href=\"#footnote_20_992\" id=\"identifier_20_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casas Real- Obras y Bosques, Legajo 37, folio 5.\">21<\/a><\/sup> para la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, aunque durante mucho tiempo se ha afirmado que no hab\u00eda una indumentaria infantil propiamente dicha, esta pintura y los pagos en relaci\u00f3n a la Casa de las infantas, conservados en los Archivos Generales de Palacio y Simancas, corroboran que exist\u00edan otras prendas m\u00e1s afines a sus tempranos a\u00f1os, que no utilizaron cuando fueron adultas<sup><a href=\"#footnote_21_992\" id=\"identifier_21_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. SOUSA, Introducci&oacute;n a la historia de la indumentaria en Espa&ntilde;a, Madrid, Istmo, 2007; F. BOUCHER, Historia del vestido de Occidente desde la Antig&uuml;edad hasta nuestros d&iacute;as, Barcelona, S. A., 1965; J. LAVER, Breve historia del traje y  la moda, C&aacute;tedra,  Madrid, 2006.\">22<\/a><\/sup>. Las mangas colgantes, que aparecen ornamentando su vestimenta, son precisamente una muestra. Seg\u00fan variados testimonios, \u00e9stas serv\u00edan para asir elegantemente a los descendientes del rey, durante su infancia,  siguiendo las normas del protocolo<sup><a href=\"#footnote_22_992\" id=\"identifier_22_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"MUSEO DEL PUEBLO ESPA&Ntilde;OL, Cat&aacute;logo de la colecci&oacute;n de amuletos, Madrid,  Plaza de la Marina Espa&ntilde;ola, 1945.\">23<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vestido, decorado con botones  y un cinto de oro, posee la riqueza de un traje cortesano adaptado a la ni\u00f1ez. Es por ello, que la gorguera o cuello rizado se sustituye por un babadero de lienzo con puntillas de encaje  espa\u00f1ol, que serv\u00eda para cuidar su limpieza y para aliviar a las infantas de los molestos abanillos. En un inventario del 4 de junio de 1568 se recoge el encargo de \u00abdoce camisas y doce babaderos y seis pa\u00f1os de pechos para la ynfanta do\u00f1a Catalina\u201d<sup><a href=\"#footnote_23_992\" id=\"identifier_23_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casa Real- Obras y Bosques, Legajo 37, folio 5.\">24<\/a><\/sup>. M\u00e1s  \u201cuna on\u00e7a de seda blanca para coser las camisas y babaderos\u00bb<sup><a href=\"#footnote_24_992\" id=\"identifier_24_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem.\">25<\/a><\/sup> de la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma intenci\u00f3n se observa en el resto de aditamentos. El collar y los brazaletes que la infanta porta son de coral rojo, una gema muy especial para los ni\u00f1os<sup><a href=\"#footnote_25_992\" id=\"identifier_25_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. C. DI NATALE, L&rsquo;arte del corallo tra Trapani e la Spagna, en J. RIVAS CARMONA (Coord.) Estudios de Plater&iacute;a: San Eloy 2010, Murcia, Universidad de Murcia, 2010, pp. 269-290; M. C. DI NATALE, Il corallo nei gioielli siciliani, en Actas del Congreso Internacional Imagen Apariencia. Noviembre 19- 21, 2008, 2009. Edici&oacute;n digital http:\/\/congresos.um.es\/imagenyapariencia\/11-08\/paper\/view\/2031\/1991 (Consultada en 10\/11\/2011); I. MIGU&Eacute;LIZ VALCARLOS, Orfebrer&iacute;a siciliana con coral en Navarra, en &ldquo;Rivista dell&rsquo;Osservatorio per le Arti Decorative in Italia&rdquo;, N&uacute;mero 3, 2011, http:\/\/oadiriv.unipa.it\/?page_id=831, (Consultada en 10\/11\/2011).\">26<\/a><\/sup>. En el Archivo de Simancas se ha hallado que en 1569  se encargo la realizaci\u00f3n de  \u00abuna guarnici\u00f3n de oro de los brazaletes de coral que hizo el dicho Arnao para la infanta Ysabel\u00bb<sup><a href=\"#footnote_26_992\" id=\"identifier_26_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 67.\">27<\/a><\/sup> que val\u00edan 7 castellanos, \u00abM\u00e1s unas manillas de coral guarnecidas de oro que est\u00e1n puestas por brazaletes  y en ellas se puso la guarnici\u00f3n de oro que hizo Arnao\u00bb<sup><a href=\"#footnote_27_992\" id=\"identifier_27_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ibidem, Legajo 80.\">28<\/a><\/sup>, apellidado Bergel, platero de la Casa de las infantas desde 1568 a 1577.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coral, adem\u00e1s de ser una joya dif\u00edcil de conseguir y muy codiciada, era fundamental, seg\u00fan las costumbres populares, para proteger contra el mal de ojo<sup><a href=\"#footnote_28_992\" id=\"identifier_28_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"S. COVARRUBIAS, Tesoro de la lengua castellana o espa&ntilde;ola, Madrid, Castalia, 1995 p. 352. Nace debajo del agua y cuando sale &ldquo;se endurece y se convierte en piedra, trocando el color verde en un rojo encendid&iacute;simo y perfecto&rdquo;.\">29<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De car\u00e1cter m\u00e1s oficial, es el retrato conjunto, que Sofonisba Anguissola realiz\u00f3 de Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela en el a\u00f1o de 1571 por Palacio de Buckingham, Londres (<a title=\"Fig. 2. Sofonisba Anguissola, 1571,  &lt;i&gt;Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela&lt;\/i&gt;. Palacio de Buckingham, Londres.\" href=\"http:\/\/oadiriv.unipa.it\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/alb02.jpg\">Fig. 2<\/a>). En esta pintura las infantas ten\u00edan cinco y cuatro a\u00f1os de edad. A pesar de ello, Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela posan con gran serenidad, como si se trataran de personas adultas, siguiendo el esquema propio del retrato cortesano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un retrato oficial en el que ambas visten de etiqueta.  Su indumentaria se compone de dos sayas de terciopelo negro con brocados y listones recamados en oro. Su silueta c\u00f3nica revela  el uso del verdugado y las tablillas de pecho para dar rigidez a la figura y lisura a la tela del vestido. La gorguera, otro elemento principal del atav\u00edo de etiqueta, enmarca t\u00edmidamente sus rostros, a trav\u00e9s de una labor del m\u00e1s rico encaje de Flandes, favoreciendo su tono severo. Dos tipos de mangas se distinguen en sus trajes. Las manguillas interiores de tafet\u00e1n beige con  brocados en oro, reproduciendo listas horizontales con formas vegetales, y las mangas colgantes a juego con el vestido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras, Isabel Clara Eugenia recoge una de sus mangas colgantes, en un gesto delicado, Catalina Micaela sujeta en su mano izquierda, lo que parece ser un guante, un accesorio considerado de lujo<sup><a href=\"#footnote_29_992\" id=\"identifier_29_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. TEJEDA, Glosario de t&eacute;rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa&ntilde;a, Siglos XVII y XVIII,  M&aacute;laga,  Universidad de M&aacute;laga,  2007, pp. 271-274.\">30<\/a><\/sup>. En  Espa\u00f1a las infantas los utilizaron de dos tipos: los de cabrit\u00f3n y los de cordob\u00e1n<sup><a href=\"#footnote_30_992\" id=\"identifier_30_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"AGP, Secci&oacute;n Administrativa, Leg. 5236, Exp. 11.\">31<\/a><\/sup>. Estos \u00faltimos eran m\u00e1s caros y de mayor valor, especialmente, cuando se rociaban con distintas esencias como el achicote y el  \u00e1mbar, el perfume  m\u00e1s utilizado en Europa<sup><a href=\"#footnote_31_992\" id=\"identifier_31_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem.\">32<\/a><\/sup>.  Solamente, personajes de alto rango  pod\u00edan vestir estos guantes. Por el contrario, obedeciendo a diversas normas, el pueblo llano sol\u00eda llevar los llamados guantes de \u00abpiel de perro\u00bb<sup><a href=\"#footnote_32_992\" id=\"identifier_32_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem.\">33<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, destacan los tocados elaborados con alfileres, que decoran sus cabellos. En la \u00e9poca en la que vivieron Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, un nuevo peinado engalan\u00f3 la imagen de las infantas desde su ni\u00f1ez hasta su juventud. De forma de coraz\u00f3n, el pelo aparec\u00eda rizado, aplastado, y con dos circunvalaciones o arcos trenzados, que converg\u00edan hacia la frente decorados por diversos aderezos<sup><a href=\"#footnote_33_992\" id=\"identifier_33_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"C. BERNIS, La dama del armi&ntilde;o y la moda, en &ldquo;Archivo Espa&ntilde;ol de Arte&rdquo;, N&uacute;mero  234, 1986, pp. 147-170.\">34<\/a><\/sup>. Cuando eran ni\u00f1as su pelo se sujetaba con escofiones, que se caracterizaban por reproducir detalles variados y delicados como los peque\u00f1os ramilletes de flores que se observan sobre sus cabezas<sup><a href=\"#footnote_34_992\" id=\"identifier_34_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 80. Brianda de Villacorta menciona en sus cuentas &ldquo;un ramo comenzado para un escofi&oacute;n&rdquo;, que se trataba de &ldquo;un ramillete de unas hojas verdes que por el dicho quaderno confiesa la dicha&rdquo; que estaban en su poder para el servicio de las seren&iacute;simas infantas en 1569. Asimismo se pod&iacute;an realizar con cerdas, sedas de colores, l&aacute;minas de oro y argenter&iacute;a de oro y plata.\">35<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual manera, el collar de perlas y los cintos de oro con incrustaciones de piedras preciosas, hacen su puesta en escena m\u00e1s majestuosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo momento se observa la intenci\u00f3n, por parte del artista de introducir el lenguaje \u00e1ulico en la tem\u00e1tica infantil. De cuerpo entero, giradas pero mirando al espectador, las infantas aparecen  portando y se\u00f1alando  sus mascotas, reflejo de la hegemon\u00eda y conquistas territoriales de Felipe II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel Clara Eugenia sinti\u00f3 un gran amor por los p\u00e1jaros y, posey\u00f3 desde una edad muy temprana numerosos ejemplares que  guardaba en  jaulas doradas<sup><a href=\"#footnote_35_992\" id=\"identifier_35_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"SOCIEDAD ESTATAL PARA LA CONMEMORACI&Oacute;N DE LOS CENTENARIOS DE FELIPE II Y CARLOS V, El arte en la corte de los archiduques Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia (1598-1633): Un reino imaginado, Madrid, Patrimonio Nacional, 1999, pp. 184-185.\">36<\/a><\/sup>. En el retrato que hizo de ambas infantas Sofonisba Anguissola en 1571, Isabel Clara Eugenia posa exhibiendo en su mano izquierda, un peque\u00f1o loro de color negro de origen africano,  que adem\u00e1s de ser un juguete, fue un signo de los extensos dominios territoriales que alcanzaba la monarqu\u00eda espa\u00f1ola<sup><a href=\"#footnote_36_992\" id=\"identifier_36_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"K. A. E. ENENKEL, PAUL J. SMITH, Early Modern Zoology: the construction of animals in Science, Literature and the Visual Arts, Holanda, Brill, 2007. Los loros grises proced&iacute;an de &Aacute;frica y los de colores pertenec&iacute;an a Am&eacute;rica.\">37<\/a><\/sup>. El descubrimiento, hacia 1599, de nuevas rutas comerciales m\u00e1s directas, que conectaban a Portugal con Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica<sup><a href=\"#footnote_37_992\" id=\"identifier_37_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"A. P&Eacute;REZ DE TUDELA Y  J. GSCHWEND, Renaissance m&eacute;nageries. Exotic animals and pets at the Habsburg Courts in Iberia and Central Europe, en K. A. E. ENENKEL, PAUL J. SMITH, Early Modern Zoology: the construction of animals in Science, Literature and the Visual Arts, Holanda, Brill, 2007, pp. 419-432. Manuel I de Portugal fue quien instaur&oacute; este coleccionismo. Este rey mand&oacute; realizar una expedici&oacute;n, el 8 de julio de 1497, que dur&oacute; hasta el 12 de julio de 1599, encabezada por el almirante Vasco de Gama. La ruta que se estableci&oacute;, a trav&eacute;s de la Costa Oriental de &Aacute;frica, lo que permiti&oacute; obtener grandes beneficios  para el comercio de las especias y otros productos de Oriente, ya que de esta manera, evitaban el paso por los territorios en poder de los turcos: el  Imperio Otomano y el Norte de &Aacute;frica.  Conforme a ello, Portugal se convirti&oacute; en un centro comercial de primer orden, con relaciones con India, China y Jap&oacute;n.\">38<\/a><\/sup>, permiti\u00f3 la adquisici\u00f3n de animales, hasta el momento nunca vistos, convirti\u00e9ndose su coleccionismo en una pr\u00e1ctica com\u00fan en las cortes de Europas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posesi\u00f3n de este tipo de curiosidades,  mostraba un car\u00e1cter abierto e inquieto, por el aprendizaje e ilustraba de los gustos  y el poder de sus propietarios, representando en el retrato cortesano, la idea de imperialismo y el dominio de la naturaleza por parte de la  monarqu\u00eda<sup><a href=\"#footnote_38_992\" id=\"identifier_38_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"A. P&Eacute;REZ DE TUDELA Y J. GSCHWEND, Iberian science in the Renaissance: Ignored How much Longer, en &ldquo;Perspectives on science&rdquo;, N&uacute;mero 12\/1, 2004, pp. 86-124. El retrato de Carlos V junto a un perro, pintado en 1532 por Jakob Seisenegger  fue uno de los primeros[1]. Imitado por su disc&iacute;pulo Antonio Moro y, &eacute;ste por su pupilo,  Alonso S&aacute;nchez Coello, se introdujo en Espa&ntilde;a hacia 1557, ese nuevo esquema de retrato de aparato de manos de este &uacute;ltimo artista.\">39<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los loros eran especialmente apreciados por su capacidad de hablar y de entretener. Algunos historiadores piensan que al ser un animal parlante, hac\u00eda referencia al car\u00e1cter parlanch\u00edn  de la infanta<sup><a href=\"#footnote_39_992\" id=\"identifier_39_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. KUSCHE, Retratos y retratadores. Alonso S&aacute;nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R&uacute;a y Rol&aacute;n Moys, Madrid, Fundaci&oacute;n  Arte Hisp&aacute;nico, 2003, p. 316.\">40<\/a><\/sup> y, aunque es cierto que Isabel destac\u00f3 por su alegr\u00eda y su inteligencia, se conoce que esta ave simbolizaba el poder de quien pose\u00eda este tipo de criaturas<sup><a href=\"#footnote_40_992\" id=\"identifier_40_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M.  HOWARD, The Tudor Image, London, Tate Gallery, 1995, p. 51. En un retrato realizado varios a&ntilde;os antes de la familia Tudor (William Brooke, 1567, Lord Cobham X y su familia, Warminster, Colecci&oacute;n particular del Marqu&eacute;s de Bath Longleat), aparece un ave similar sobre la mesa,  que indica que era un juguete para los ni&ntilde;os de la corte.\">41<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela pose\u00edan mascotas muy variadas con las que fueron retratadas en numerosas ocasiones. Felipe II, que era un amante de la naturaleza, transmiti\u00f3 esta afici\u00f3n a  sus hijas, que tambi\u00e9n heredaron de su abuela materna, Catalina de M\u00e9dicis<sup><a href=\"#footnote_41_992\" id=\"identifier_41_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"G. PARKER, Felipe II. La biograf&iacute;a definitiva, Barcelona, Planeta, 2010.\">42<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme a ello, las infantas aparecen posando junto otro animal de compa\u00f1\u00eda. Un perro de raza toy Spanish, s\u00edmbolo del exquisito ambiente palaciego. Esta raza fue considerada el juguete id\u00f3neo para los peque\u00f1os infantes de todas las cortes. Originario de Espa\u00f1a, en Inglaterra despert\u00f3 un gran entusiasmo import\u00e1ndose durante el Renacimiento  al resto de monarqu\u00edas<sup><a href=\"#footnote_42_992\" id=\"identifier_42_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"En un retrato an&oacute;nimo de  Carlos II  ni&ntilde;o (1633, Londres, Galer&iacute;a Nacional), &eacute;ste se muestra jugando con un perro de esta misma raza, a la vez que sujeta en su  mano izquierda un colmillo de coral rojo contra el mal de ojo.\">43<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sofonisba Anguissola volvi\u00f3 a retratar a Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela en el a\u00f1o de 1573. Junto a los retratos de Felipe II y Ana de Austria, \u00e9stos  forman parte del conjunto llamado <em>La familia real enlutada<\/em>.  Esta obra sorprende por su car\u00e1cter \u00edntimo y privado, siendo uno de los pocos testimonios, que se puede citar al margen del retrato oficial y  en un  contexto concreto como era el luto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela sufrieron en numerosas ocasiones la  p\u00e9rdida de un ser querido. Su madre, sus hermanos: Carlos, Fernando, Diego, Mar\u00eda, su t\u00edos Juan y Juana, murieron durante estos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan  Kusche, los monarcas y sus hijas se vistieron de negro para recibir  los restos mortales de sus familiares al reci\u00e9n construido Pante\u00f3n Real en El Escorial, entre los que se encontraban los de Isabel de Valois y los del pr\u00edncipe Carlos<sup><a href=\"#footnote_43_992\" id=\"identifier_43_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. KUSCHE, Retratos y retratadores. Alonso S&aacute;nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R&uacute;a y Rol&aacute;n Moys, Madrid, Fundaci&oacute;n  Arte Hisp&aacute;nico, 2003, p. 230.\">44<\/a><\/sup>. Sin embargo, en esta fecha tiene lugar la muerte de Juana de Austria, un acontecimiento que sin duda conmover\u00eda notablemente a la familia real. El d\u00eda siete de septiembre de 1573, se produjo el fallecimiento de la infanta. \u00c9sta,  gran  pilar en la vida de esta familia, se convirti\u00f3 en una segunda madre para Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela cuando Isabel de Valois muri\u00f3.  Asimismo, fue un gran apoyo para Ana de Austria, muy joven cuando lleg\u00f3 a la corte espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La artista pint\u00f3 a Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, en un retrato de dimensiones tres cuartos, vestidas de luto (<a title=\"Fig. 3. Sofonisba Anguissola, 1573,  &lt;i&gt;Isabel Clara Eugenia&lt;\/i&gt;.  Galer\u00eda Sabauda, Tur\u00edn.\" href=\"http:\/\/oadiriv.unipa.it\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/alb03.jpg\">Fig. 3<\/a> y <a title=\"Fig. 4. Sofonisba Anguissola, 1573, &lt;i&gt;Catalina Micaela&lt;\/i&gt;.  Colecci\u00f3n particular, Holanda.\" href=\"http:\/\/oadiriv.unipa.it\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/alb04.jpg\">Fig. 4<\/a>). De negro, las hijas de Felipe II aparecen ataviadas con austeros trajes de etiqueta que otorgan a este color un papel protagonista. Adem\u00e1s de ser un s\u00edmbolo de elegancia y  distinci\u00f3n, el negro se adaptaba muy bien los principios de austeridad y decoro que el duelo requer\u00eda. As\u00ed, mientras que en Francia las princesas se vest\u00edan de blanco durante los lutos, en Espa\u00f1a, las infantas y toda la corte hac\u00edan uso del color negro cuando pretend\u00edan  mostrar respeto y dolor por la muerte de un allegado<sup><a href=\"#footnote_44_992\" id=\"identifier_44_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"A. AMEZ&Uacute;A, Isabel de Valois, reina de Espa&ntilde;a (1546-1568): Estudio biogr&aacute;fico,  Madrid,  Ministerio de Asuntos Exteriores, 1949, p. 67.\">45<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan las cuentas de los Archivos Generales de Palacio y de Simancas, capotillos, monjiles y tocas eran las prendas utilizadas para vestir de luto<sup><a href=\"#footnote_45_992\" id=\"identifier_45_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casa Real-Obras y Bosques, Legajo 40,  folio 25; Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 5272, expediente 2.\">46<\/a><\/sup> No obstante, a medida que transcurr\u00eda el tiempo, el traje de etiqueta tomaba la forma y la apariencia necesaria para adaptarse a estas tr\u00e1gicas circunstancias. Conforme a ello, Isabel Clara Eugenia  (Galer\u00eda Sabauda, Tur\u00edn), y<em> <\/em>Catalina Micaela  (Colecci\u00f3n particular desconocida, Holanda), visten saya o jub\u00f3n y basqui\u00f1a de terciopelo negro de dos pelos con motivos lineales y  pasamanos del mismo tejido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se utilizaban tejidos m\u00e1s sobrios<sup><a href=\"#footnote_46_992\" id=\"identifier_46_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 5214. En 1580 Francisco de Herreruela dice lo siguiente: &ldquo;M&aacute;s hize para sus Altezas dos basqui&ntilde;as de anascote aforrada en tafet&aacute;n con un rribete de lo mismo de hechura 33 rreales. M&aacute;s hize para sus Altezas dos pares de manguillas de anascote con pespunte por las costuras aforradas en tafet&aacute;n de hechura 12 rreales de los ojales 4 rreales. M&aacute;s hize para sus Altezas dos mantos de bayeta repujada de echura de entrambos 16 rreales&rdquo;.\">47<\/a><\/sup>.Textiles que utilizaban lana como el Chamelote, el anascote, la estame\u00f1a, la carisea de Inglaterra, la bayeta de Flandes, el burato de Valladolid<sup><a href=\"#footnote_47_992\" id=\"identifier_47_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 5247, expediente 2.\">48<\/a><\/sup> y la raja, especialmente, la de  Segovia y Mil\u00e1n, destacando dentro de esta variedad la de mezcla, eran los tejidos fundamentales para elaboras piezas de luto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La austeridad y el decoro, quedan tambi\u00e9n de manifiesto en la ausencia de adornos<sup><a href=\"#footnote_48_992\" id=\"identifier_48_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. BOUZA, Cartas de Felipe II a sus hijas, Madrid,  Turner, 1998, pp. 37-41.\">49<\/a><\/sup>. Desprendidas de toda pompa, las infantas apenas lucen ning\u00fan aderezo. Solamente sus gorgueras blancas y las cadenas y cruces negras en favor por el alma del difunto. Los lujosos adornos, que habitualmente cubr\u00edan sus cabellos, son sustituidos por lazos negros y, en el caso de Catalina Micaela, por una flor blanca, una nota infantil de la apariencia de la m\u00e1s peque\u00f1a de las hermanas, que podr\u00eda simbolizar la fugacidad de la vida<sup><a href=\"#footnote_49_992\" id=\"identifier_49_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"J. CIRLOT, Diccionario de s&iacute;mbolos tradicionales, Barcelona,  Miracle, 1958.\">50<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una carta, con fecha  de 1 de mayo de 1581, para Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, Felipe II sentencia el uso de joyas, en tiempos de duelo, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY por estar m\u00e1s desembarazado para el camino, he dado hoy el Tois\u00f3n al Duque de Braganza y fue conmigo a misa y entrambos con los collares, que sobre el luto parecen muy mal\u00bb<sup><a href=\"#footnote_50_992\" id=\"identifier_50_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. BOUZA, Cartas de Felipe II a sus hijas, Madrid, Turner, 1998, pp. 37-41.\">51<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Romper el luto estaba muy mal visto y el protocolo s\u00f3lo lo admit\u00eda en ocasiones  especiales. Para ello, Felipe II, en una misiva escrita el 16 de abril de 1582, recomendaba a Isabel Clara Eugenia mezclar en su vestimenta el negro y el dorado, cuando todav\u00eda se recordaba la muerte de la soberana Ana de Austria. De esta manera, Felipe II dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abBien podr\u00e9is poner oro con lo negro cuando se case Do\u00f1a Nude Dietristan, con que sea moderado\u00bb<sup><a href=\"#footnote_51_992\" id=\"identifier_51_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem, p.79; SOCIEDAD ESTATAL PARA LA CONMEMORACI&Oacute;N DE LOS CENTENARIOS DE FELIPE II Y CARLOS V, Felipe II. Un monarca y su &eacute;poca. La monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica. Las tierras y los hombres del rey Felipe II,  Madrid, Escorial, 1998.\">52<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo sumo, la sobriedad y la gravedad de la obra disminuyen en el retrato de Catalina Micaela. La infanta que naci\u00f3 el 10 de octubre de 1567, aparece con seis a\u00f1os, sujetando en sus brazos un mono titi com\u00fan de la zona oriental de Brasil, adquiriendo su figura un matiz alegre a trav\u00e9s de la presencia de este animal que tanto le gust\u00f3 a su hermana<sup><a href=\"#footnote_52_992\" id=\"identifier_52_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. KUSCHE, Retratos y retratadores. Alonso S&aacute;nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R&uacute;a y Rol&aacute;n Moys, Madrid, Fundaci&oacute;n  Arte Hisp&aacute;nico, 2003.\">53<\/a><\/sup>. Isabel Clara Eugenia hasta los a\u00f1os 90, tuvo dos monas a la que vest\u00eda y cuidaba. Con una de ellas es retratada hac\u00eda los a\u00f1os de 1595-96 por el pintor Juan Pantoja de la Cruz  (Peteworth House, Sussex), haciendo alarde de su inclinaci\u00f3n por la naturaleza y por lo ex\u00f3tico<sup><a href=\"#footnote_53_992\" id=\"identifier_53_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 904.\">54<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo a\u00f1o en que Sofonisba realiz\u00f3 <em>La Familia real enlutada<\/em>, abandon\u00f3 la corte espa\u00f1ola para marcharse a Sicilia. All\u00ed permaneci\u00f3 hasta 1580, momento en el que se traslad\u00f3 a G\u00e9nova e instaur\u00f3 un taller de pintura que mantuvo  hasta el a\u00f1o de 1615. A pesar de ello, nunca perdi\u00f3 el contacto con Espa\u00f1a, de forma que, cuando Isabel Clara Eugenia inici\u00f3 su marcha a Flandes, convertida en  archiduquesa de los Pa\u00edses Bajos tras su matrimonio, en 1599 con el  archiduque Alberto de Austria, visit\u00f3 a Sofonisba Anguissola, qui\u00e9n le dedic\u00f3 un retrato de boda (<a title=\"Fig. 5. Sofonisba Anguissola, 1599, &lt;i&gt;Isabel Clara Eugenia&lt;\/i&gt; (Det). Embajada de Espa\u00f1a, Par\u00eds.\" href=\"http:\/\/oadiriv.unipa.it\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/alb05.jpg\">Fig. 5<\/a>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9sta pintura realizada en 1599, ubicada en la  Embajada Espa\u00f1ola de Par\u00eds, mantiene las caracter\u00edstica del retrato cortesano espa\u00f1ol. Elementos realistas accesibles s\u00f3lo a las grandes castas, otorgan la clave para interpretar el cuadro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el inventario de los bienes que pertenecieron a Felipe II se recoge una descripci\u00f3n de \u00e9ste que dice lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abOtro retrato entero, de la Infanta do\u00f1a Ysabel, vestida de negro, con la mano derecha puesta sobre una silla y en la yzquierda un lienzo guarnecido, con collar y cintura de diamantes y perlas y una sarta de perlas y una cadenilla de oro al cuello, assido de ella una figura de oro de San Antonio de Padua: tiene de alto dos baras y una tercia y de ancho bara y tercia y un poco m\u00e1s. Tasada en cien ducados\u00bb<sup><a href=\"#footnote_54_992\" id=\"identifier_54_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. J. S&Aacute;NCHEZ CANT&Oacute;N, Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II, Madrid,  Archivo Documental Espa&ntilde;ol- Real Academia de la Historia, 1956-1959, p. 240.\">55<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de un cuadro realizado poco despu\u00e9s de la muerte de Felipe II. Conforme a ello, la infanta muestra una apariencia a camino entre el luto y el ambiente festivo, que merec\u00eda su boda con Alberto de Austria y su llegada a los Pa\u00edses Bajos, como gobernadora. De este modo, Isabel Clara Eugenia viste una saya de terciopelo negro, con mangas redondas muy sencilla, que hace destacar la riqueza del resto de sus aditamentos. Es el caso de la gorguera de encaje de puntas de Flandes, de mayor tama\u00f1o, respecto a las que aparecen en sus anteriores retratos, sus mangas de seda ajustadas, decoradas con pasamanos  dorados, y sus suntuosas joyas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el retrato cortesano, las joyas fueron un complemento esencial para expresar el prestigio de la monarqu\u00eda, sus los lazos familiares y su moral cristiana. Camafeos, cadenas, perlas, pinjantes, zarcillos, brazaletes, sortijas, joyeles, botones, etc., les otorgaban una apariencia \u00e1urea de luz y color.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el retrato de Sofonisba Anguissola se aprecia que la infanta era una persona con un hondo sentir religioso, como se observa, a trav\u00e9s de sus joyas y de su apariencia noble y piadosa<sup><a href=\"#footnote_55_992\" id=\"identifier_55_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"San Antonio de Padua era el patr&oacute;n de los pobres y los necesitados.\">56<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Heredera de una monarqu\u00eda eminentemente cat\u00f3lica y defensora de los principios de la Contrarreforma, Isabel Clara Eugenia celebrada, en la corte espa\u00f1ola a diario, la eucarist\u00eda y practicaba los oficios lit\u00fargicos. Entre sus lecturas cotidianas estaban la los libros de horas y la Biblia.  Adem\u00e1s, participaba en todos los rituales y fiesta de culto, tanto en el Alc\u00e1zar como en El Escorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaca por ello, la figura de San Antonio de Padua mencionada en los inventarios de Felipe II, tal vez  un presente o recuerdo de su viaje hacia Flandes, o  una forma de manifestar su apoyo a los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta joya de devoci\u00f3n que pende de una cadena,  contrasta con el collar de perlas que recoge en su pecho, como la \u00absarta de perlas de su alteza, en la guardajoyas desto quatro ducados\u00bb<sup><a href=\"#footnote_56_992\" id=\"identifier_56_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Palacio, Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 5261, Expediente 1.\">57<\/a><\/sup>, que Francisco de Reinalte, platero de la Casa de la infanta en 1597, realiz\u00f3  para Isabel Clara Eugenia.  La perla fue entonces una de las principales gemas para guarnecer sus alhajas,  pasamaner\u00edas y bordados<sup><a href=\"#footnote_57_992\" id=\"identifier_57_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. TEJEDA, Glosario de t&eacute;rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa&ntilde;a, Siglos XVII y XVIII,  M&aacute;laga,  Universidad de M&aacute;laga,  2007.\">58<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus primeros retratos, entre ellos el realizado por Sofonisba Anguissola en el a\u00f1o de 1571 (Palacio de Buckingham, Londres), Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela se adornan con collares de perlas. Tambi\u00e9n, los documentos del archivo de Simancas   evidencian desde 1569, el encargo de perlas para Isabel Clara Eugenia, quien con tan s\u00f3lo tres a\u00f1os de edad, contaba con joyas de tan estimable valor como las \u00ab6 perlas de peras\u00bb<sup><a href=\"#footnote_58_992\" id=\"identifier_58_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 67.\">59<\/a><\/sup> que le fueron entregadas por orden de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las infantas y reinas pose\u00edan este tipo de joyas. La emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, fue una de las primeras en lucirlas, tras las conquistas de las  Islas Orientales y  las  Indias  espa\u00f1olas<sup><a href=\"#footnote_59_992\" id=\"identifier_59_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem. Poseer perlas daba idea de los dominios territoriales de la Corona espa&ntilde;ola a aquellos que contemplaban sus retratos, por lo que se convirtieron en un accesorio imprescindible del traje cortesano.\">60<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el testamento de Felipe II figuran un gran n\u00famero de joyas realizadas con ellas: sartas, cadenillas, mazos, pinjantes, cintos, asientos, talegos y perlas sueltas, custodiadas por Antonio Voto,  guardajoyas real<sup><a href=\"#footnote_60_992\" id=\"identifier_60_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"En el testamento de Felipe II figuran un gran n&uacute;mero de joyas realizadas con ellas: sartas, cadenillas, mazos, pinjantes, cintos, asientos, talegos y perlas sueltas, que Antonio Voto, el guardajoyas real, custodiaba junto con otras  como esmeraldas, rub&iacute;es y diamantes. Una de las joyas a la que Felipe II le ten&iacute;a m&aacute;s estima, era a &ldquo;la peregrina&rdquo;. Una perla con forma de pera que colgaba de un diamante que Felipe compr&oacute; a la Casa de Indias por 9000 ducados.\">61<\/a><\/sup>. Para Isabel Clara Eugenia el rey destin\u00f3 \u00abveinte y tres asientos de perla limados, que quedaron de los que estaban en la cintura y collar viejo que era de la seren\u00edsima infanta do\u00f1a Isabel, que se deshizo y fundi\u00f3 y se torn\u00f3 hacer de nuevo, y se echaron nuevos asientos y perlas\u00bb<sup><a href=\"#footnote_61_992\" id=\"identifier_61_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"F. J. S&Aacute;NCHEZ CANT&Oacute;N, Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II, Madrid,  Archivo Documental Espa&ntilde;ol- Real Academia de la Historia, 1956-1959, p. 190.\">62<\/a><\/sup>,  tasados a ducado y medio cada uno, y  \u00abVeintey tres asientos de perla berruecos, limados, el color aplomado, puestos en un papel\u00bb<sup><a href=\"#footnote_62_992\" id=\"identifier_62_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem, p. 201.\">63<\/a><\/sup>,  que fueron quitados de una cinta y collar viejo de Isabel Clara Eugenia, para hacerlo de nuevo,  tasado en 12.903 maraved\u00edes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a la perla, las infantas tambi\u00e9n poseyeron piedras preciosas y semipreciosas, como diamantes, rub\u00edes y esmeraldas. En el cuadro de Sofonisba Anguissola es especialmente llamativo por ello, su collar y su cinto de diamantes, rub\u00edes y perlas. La reina Isabel de Valois, en el a\u00f1o de 1568, le pidi\u00f3 a Arnao Bergel, su platero de oro, que alargase \u00abUn collar de oro con cinco diamantes y cinco rub\u00edes y veinte asientos de perlas que se compr\u00f3 de Juan Rodr\u00edguez platero de Medina del campo en ciento y quarenta ducados\u00bb, a\u00f1adi\u00e9ndole \u00abdoce piezas de oro y piedras en que puso tres diamantes y tres rub\u00edes y doce asientos de perlas y al presente\u00bb, para que le sirviese de cinto a la  infanta Isabel Clara Eugenia<sup><a href=\"#footnote_63_992\" id=\"identifier_63_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 80.\">64<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n destaca el coral rojo, como una de sus alhajas principales. A manera de flor sirve para sus zarcillos y su tocado puntiagudo profusamente adornado con perlas y flores, de color  blanco y rojo, a juego con sus pendientes<sup><a href=\"#footnote_64_992\" id=\"identifier_64_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Muy semejante a esta miniatura resulta, el retrato de cuerpo entero, que Sofonisba Anguissola realiz&oacute; de Isabel Clara Eugenia en 1599.\">65<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00f1uelo de su mano izquierda, decorado con encajes de Flandes, fue un art\u00edculo de lujo,  que princesas, infantas, reinas y nobles  exhibieron. Est\u00e1 documentado que el uso del pa\u00f1uelo existi\u00f3 en Roma desde el siglo II a.C, bajo el nombre de <em>sudarium <\/em>y, debido a que el lino, tejido con el que se fabricaba, resultaba muy costoso y dif\u00edcil de conseguir, se consider\u00f3 un  atributo caracter\u00edstico de la alta sociedad<sup><a href=\"#footnote_65_992\" id=\"identifier_65_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. BRAUN-RONSDORF, The handkerchief, en &ldquo;Ciba review; Basle&rdquo;, N&uacute;mero 89, 1951.\">66<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llamado pa\u00f1uelo o pa\u00f1izuelo, en la edad moderna, se caracteriz\u00f3 por ser de  peque\u00f1o tama\u00f1o y de ricos materiales, como encajes de Venecia o Flandes, pudiendo portarlo en  la cintura, en una bolsa,  o en la mano, haciendo m\u00e1s distinguidas a las personas que lo pose\u00edan<sup><a href=\"#footnote_66_992\" id=\"identifier_66_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. TEJEDA, Glosario de t&eacute;rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa&ntilde;a, Siglos XVII y XVIII,  M&aacute;laga,  Universidad de M&aacute;laga,  2007, pp. 367-368.\">67<\/a><\/sup>. Sol\u00eda aparecer en los retratos femeninos y  en los masculinos, pero en estos \u00faltimos eran menos frecuentes. Su uso conforme fue transcurriendo  el siglo XVI se lig\u00f3 a las mujeres, quienes a veces, utilizaban sus pa\u00f1uelos para el coqueteo<sup><a href=\"#footnote_67_992\" id=\"identifier_67_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"M. P. AGUIL&Oacute;, Palacio y hogar. El mueble, en V. GARC&Iacute;A DE LA CONCHA, R. MEN&Eacute;NDEZ PIDAL, La cultura del Renacimiento (1480-1580), Vol. XXI, Madrid, Espasa Calpe S.A., 1999, pp. 127-152.\">68<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel Clara Eugenia se muestra sujetando un pa\u00f1uelo, desde sus primeros retratos, convirti\u00e9ndose en un elemento identificativo  de la primera hija de Felipe II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este retrato, resultan tambi\u00e9n muy representativos, los elementos que rodean a Isabel Clara Eugenia. La infanta se halla de pie posando su mano derecha sobre un regio sill\u00f3n frailero tapizado de brocatel con motivos vegetales<sup><a href=\"#footnote_68_992\" id=\"identifier_68_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"J. GALLEGO, Visi&oacute;n y s&iacute;mbolos en la pintura espa&ntilde;ola del Siglo de Oro, Madrid, C&aacute;tedra, 1987. El sill&oacute;n frailero seg&uacute;n menciona este autor fue uno de los muebles m&aacute;s t&iacute;picos de los retratos de  la casa de Austria, introducido  en el retrato por Antonio Moro.\">69<\/a><\/sup>..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy habitual en sus pinturas, seg\u00fan Nieto Gonz\u00e1lez y  Azofra Agust\u00edn \u00abfue en el retrato de Carlos V pintado por Tiziano en 1548, cuando apareci\u00f3 por primera vez uno de los <em>sillones <\/em><em>fraileros<\/em> que dotar\u00edan de jerarquizaci\u00f3n a los retratos del siglo XVI y especialmente a los de la siguiente centuria\u00bb<sup><a href=\"#footnote_69_992\" id=\"identifier_69_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"J. R. NIETO GONZ&Aacute;LEZ, Inventario art&iacute;stico de bienes muebles de la Universidad de Salamanca, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2002.\">70<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la corte, solamente los miembros de la monarqu\u00eda y aquel que se considerase digno de ello, pod\u00eda tomar asiento. El hecho de que aparezca un sill\u00f3n frailero en los  retratos de las infantas indica que ostentaban ese privilegio. Sin embargo, en Espa\u00f1a era costumbre que las mujeres se sentaran sobre almohadones, siguiendo la tradici\u00f3n morisca, que a\u00fan en el siglo XVI persist\u00eda<sup><a href=\"#footnote_70_992\" id=\"identifier_70_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"S. BERNIS, Gestos y comportamiento dentro de un traje, en R. M. PEREDA, S. RODR&Iacute;GUEZ BERNIS, A. CEA GUTI&Eacute;RREZ, El Quijote en sus trajes, Madrid, Subdirecci&oacute;n General de Promoci&oacute;n de las Bellas Artes Ministerio de Cultura, 2005, pp. 27-40. Bernis se&ntilde;ala que &ldquo;el derecho de asiento, regulado por la procedencia, es tambi&eacute;n de tradici&oacute;n medieval&rdquo;. Seg&uacute;n esta autora, el se&ntilde;or, o el invitado de mayor rango, tomaban asiento en la silla principal, que generalmente llevaba brazos y respaldo, para una mayor honra, situada en el lugar con mejor visibilidad. Sentarse, asimismo, requer&iacute;a aprender ciertos ademanes. La espalda deb&iacute;a de estar recta, sin apoyarse en el respaldo y los brazos se manten&iacute;an en abiertos en arco &ldquo;dejando reposar livianamente la mano o la mu&ntilde;eca sobre la cruz del brazo; una pierna se adelanta, y otra se retrae flexionada bajo el asiento&rdquo;. En el ceremonial, las infantas  tomaban asiento sobre almohadones seg&uacute;n la tradici&oacute;n morisca.\">71<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la antig\u00fcedad, dice Junquera y Mato, \u00abs\u00f3lo los dioses o los reyes ten\u00edan derecho al asiento; los h\u00e9roes, como Eneas, se ten\u00edan que contentar con el duro suelo, con una piedra\u00bb<sup><a href=\"#footnote_71_992\" id=\"identifier_71_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"J. J. JUNQUERA Y MATO, El mueble: testigo y objeto de la historia del arte, en  http:\/\/geiic.com\/files\/Publicaciones\/El_mueble_testigo_y_objeto.pdf (Consultada en 5\/05\/2010).\">72<\/a><\/sup>.  De esta manera, el mueble aparece a lo largo de la historia, como un objeto de la cultura occidental hecho para los altos estamentos. Signo de poder\u00edo y majestad, fue el centro de atenci\u00f3n de pensadores y artistas como Alberti, quien ide\u00f3 una serie de teor\u00edas sutiles para que el mueble, en consonancia con la morada, reflejase el car\u00e1cter y la calidad de su due\u00f1o<sup><a href=\"#footnote_72_992\" id=\"identifier_72_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Ib&iacute;dem. Este autor recoge la siguiente cita de Alberti: &ldquo;Oggi  impariamo non solo quale sia la vera masserizia, ma insieme l&acute;ottimo civil&iacute;simo vivere, diventare virtuoso adoperare la virt&uacute;, vivere lieto e fare cose delle quali non dubiti&rdquo;.\">73<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mueble entonces, por su belleza y por la riqueza de sus materiales era una muestra  del poder pol\u00edtico y adquisitivo de la Corona espa\u00f1ola a finales del siglo XVI. La silla o sill\u00f3n frailero, dice Aguad\u00e9 Nieto \u201ctiene el asiento y el respaldo de cuero, siendo el respaldo de cuero casta\u00f1o con decoraci\u00f3n geom\u00e9trica muy simple y el asiento de cuero negro liso, con clavaz\u00f3n de bronce\u201d<sup><a href=\"#footnote_73_992\" id=\"identifier_73_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"S. AGUAD&Eacute; NIETO, Cisneros y el Siglo de Oro, Alcal&aacute;, Universidad de Alcal&aacute;, 1999.\">74<\/a><\/sup> y, como se\u00f1ala Bonet Correa,  junto al cuero, otros tejidos como \u00abterciopelos y damascos son, finalmente, materiales b\u00e1sicos en la <em>decoraci\u00f3n<\/em> de arcas, escritorios y sobre todo en los <em>asientos<\/em> y <em>respaldos<\/em> de los sillones\u00bb<sup><a href=\"#footnote_74_992\" id=\"identifier_74_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"A. BONET CORREA, Historia de las artes aplicadas e industriales en Espa&ntilde;a, Madrid, C&aacute;tedra, 1982.\">75<\/a><\/sup>, del mobiliario espa\u00f1ol en este siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros muebles como el dosel y la mesa tambi\u00e9n formaron parte de la iconograf\u00eda del retrato cortesano.  A prop\u00f3sito de este respecto, es significativa la obra anteriormente mencionada de Sofonisba Anguissola del a\u00f1o de 1571 (Palacio de Buckingham, Londres). En ella, las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela aparecen en torno a una mesa cubierta por un tejido de terciopelo p\u00farpura<sup><a href=\"#footnote_75_992\" id=\"identifier_75_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"J. CIRLOT, Diccionario de s&iacute;mbolos tradicionales, Barcelona, Miracle, 1958; E. TORRE, Los Austrias y el poder. La imagen en el siglo XVII, en &ldquo;Historia y Comunicaci&oacute;n Social&rdquo;, N&uacute;mero 5, 2000, pp. 13-29. La mesa  es en el retrato cortesano un  atributo de majestad y justicia, pues, seg&uacute;n Cirlot &ldquo;nunca aparece en retratos plebeyos&rdquo;.  La mesa pod&iacute;a aparecer desnuda o vestida con ricos textiles, cuyo objetivo era mostrar la riqueza de estos materiales. De igual manera, una mesa pod&iacute;a encerrar m&aacute;s simbolismo. Cuando se representaba una mesa de trabajo y  sobre ella, objetos relacionados con la lectura o la escritura, se intentaba transmitir autoridad e intelectualidad. En otras ocasiones es ense&ntilde;a de justicia y &ldquo;anhelo abstracto de poder&rdquo;.\">76<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante se\u00f1alar, que junto al mueble, suntuosos textiles en forma de tapiz, cubiertas de mesa y cortinas, contribu\u00edan a que la puesta en escena fuese m\u00e1s representativa. La representaci\u00f3n del espacio o entorno donde se hallaban las infantas pon\u00eda su \u00e9nfasis en la creaci\u00f3n de un ambiente solemne. En este retrato, esto se consigue a trav\u00e9s de la  delicada cortina de damasco de color verde oscuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Siglo de Oro, la cortina se convirti\u00f3 en uno de los elementos caracter\u00edsticos de la pintura. No s\u00f3lo favorec\u00eda el toque teatral y dram\u00e1tico de las escenas pict\u00f3ricas sino que adem\u00e1s, era un elemento decorativo, que por la calidad del tejido y su ornamentaci\u00f3n con brocados, reflejaba tambi\u00e9n la posici\u00f3n social de cada individuo<sup><a href=\"#footnote_76_992\" id=\"identifier_76_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"E. TORRE, Los Austrias y el poder. La imagen en el siglo XVII, en &ldquo;Historia y Comunicaci&oacute;n Social&rdquo;, N&uacute;mero 5, 2000, pp. 13-29. Esta historiadora cita que la cortina &ldquo;simboliza Grandeza&rdquo;. Asimismo, seg&uacute;n recoge en este texto, la cortina se suele representar de modos: como un cortinaje de fondo, que cierra el espacio y sirve de marco al representado y, como un tel&oacute;n colocado en primer plano, para separar al retratado del espectador y crear un espacio imaginario.\">77<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta obra y en las cuentas de Ren\u00e9 Geneli se han hallado cortinas confeccionadas exclusivamente para  retratar a la familia real, pudiendo observar la suntuosidad de las telas y de sus ornamentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir cito dichas descripciones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abM\u00e1s en 6 de julio se hicieron diez cordones de seda berde tejidos los dos de a ocho baras  y los otros ocho de a quatro varas con sus borlas y botones encima que fueron para unas cortinas de los retratos de los ynfantes de Saboya, que pesaron cinco onzas y una quarta (\u2026), M\u00e1s en 24 de julio de 1591 se hicieron tres cordones de seda verde, tejidos los dos de atres baras de largo con su borla cada uno en redadas con su bot\u00f3n encima y el otro cord\u00f3n  para en lugar de una cadenilla de dos varas de largo que fueron   dos o tres cordones para una cortina de tafet\u00e1n verde de un retrato de la seren\u00edsima ynfanta Do\u00f1a Catalina\u00bb<sup><a href=\"#footnote_77_992\" id=\"identifier_77_992\" class=\"footnote-link footnote-identifier-link\" title=\"Archivo General de Palacio,  Secci&oacute;n Administrativa, Legajo 5214, Expediente 2. A&ntilde;o de 1591.\">78<\/a><\/sup>, la cual ya no resid\u00eda en la corte espa\u00f1ola.<\/p>\n<ol class=\"footnotes\"><li id=\"footnote_0_992\" class=\"footnote\">Este trabajo se ha realizado dentro del proyecto de investigaci\u00f3n <em>Imagen y Apariencia<\/em> (08723\/PHCS\/08) financiado con cargo al Programa de Generaci\u00f3n de Conocimiento Cient\u00edfico de Excelencia de la Fundaci\u00f3n S\u00e9neca-Agencia de Ciencia y Tecnolog\u00eda de la Regi\u00f3n de Murcia en el marco del II PCTRM 2007-10.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_0_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_1_992\" class=\"footnote\">Sofonisba Anguissola naci\u00f3 en Cremona, hac\u00eda el a\u00f1o de 1532. Fue hija de Amilcare Anguissola, miembro de la baja nobleza genovesa y Bianca Ponzone, de familia influyente. Hu\u00e9rfana de madre cuando Sofonisba pose\u00eda ten\u00eda entre cuatro y cinco a\u00f1os, se cri\u00f3 siendo la mayor de cinco hermanas y un hermano. A la edad de catorce a\u00f1os, ingres\u00f3 en el taller de Bernardino Campi y Bernardino Gatti. En 1554 march\u00f3 a Roma donde conoci\u00f3 a Miguel \u00c1ngel, asimilando su obra y su influencia durante un periodo de dos a\u00f1os. Siendo ya conocida, en 1558 viaj\u00f3 a Mil\u00e1n para hacerle un retrato al duque de Alba. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Felipe II  requiri\u00f3 a la pintora para que viajara a Espa\u00f1a como  miembro del s\u00e9quito de damas de Isabel de Valois, de ah\u00ed que no firmase sus cuadros y no se conserven datos escritos sobre encargos o pagos de sus servicios. Para conocer mejor esta figura, v\u00e9anse los siguientes trabajos: M. KUSCHE, <em>Sofonisba Anguissola en Espa\u00f1a<\/em>, en \u201cArchivo Espa\u00f1ol de Arte\u201d,  Tomo 62, N\u00famero 248, Madrid, 1989, pp. 391-420; M. KUSCHE, <em>Retratos y retratadores. Alonso S\u00e1nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R\u00faa y Rol\u00e1n Moys<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n  Arte Hisp\u00e1nico, 2003; I. S. PERLINGIERI,<em> Sofonisba Anguissola: the first great woman artist of the Renaissance<\/em>, New York, Rizzoli International Publications, 1992; M. C. BASILE, <em>Entre G\u00e9nova y Palermo: Sofonisba Anguissola<\/em>, en \u201cBolet\u00edn de la Real  Academia de C\u00f3rdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes\u201d, N\u00famero 149, 2005, pp. 259-264; D. MALIGNAGGI, <em>Sofonisba Anguissola a Palermo, Palermo<\/em>, Stampatori Tipolitografici Assiciati, Palermo, 1981; O. PINESSI<strong>, <\/strong><em>Sofonisba Anguissola<strong>: <\/strong>un pittore alla corte di Filippo II<\/em>, Milano, Selene, 1998; F. BASILE, <em>Sofonisba Anguissola, gentildonna e pittrice<\/em>, en C. FIORE (Dir.) <em>Voci dal Rinascimento<\/em>, Palermo, Provincia Regionale di Palermo, 2006, pp.131-154.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_1_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_2_992\" class=\"footnote\">SOCIEDAD ESPA\u00d1OLA DE AMIGOS DEL ARTE,<em> <\/em><em>Exposici\u00f3n de retratos de ni\u00f1o en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid,  Sociedad Espa\u00f1ola de Amigos del Arte, Ministerio de la Marina, 1925.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_2_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_3_992\" class=\"footnote\">M. KUSCHE, <em>Comentarios sobre las atribuciones a Sofonisba Anguissola por el doctor Alfio Nicotra,<\/em> en \u201cArchivo espa\u00f1ol de arte\u201d, N\u00famero 327, 2009, pp. 285-316.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_3_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_4_992\" class=\"footnote\">Fabrizio de Moncada, virrey de Sicilia, con el cual contrajo matrimonio, en el a\u00f1o de 1573, por mediaci\u00f3n de Felipe II en  favor por sus servicios. Fabrizio falleci\u00f3 en Palermo, en el a\u00f1o de 1579. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en 1580, Sofonisba volvi\u00f3 a contraer nupcias con Orazio Lomellino, capit\u00e1n de barco que conoci\u00f3 en un viaje a Cremona. Con \u00e9l se traslad\u00f3 a G\u00e9nova, donde estableci\u00f3 un taller de pintura hasta su vuelta a Palermo en el a\u00f1o de 1615. All\u00ed  falleci\u00f3 a la edad de noventa y tres a\u00f1os, el 16 de noviembre de 1625. Sus restos mortales descansan en Sicilia, en  la Iglesia de San Jorge de los Genoveses.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_4_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_5_992\" class=\"footnote\">REAL ACADEMIA ESPA\u00d1OLA, <em>Diccionario de Autoridades<\/em>, Madrid, Colecci\u00f3n Facs\u00edmile, 1990. Definici\u00f3n de 1783.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_5_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_6_992\" class=\"footnote\">M. PASTOUREAU, <em>Breve Historia de los Colores<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s Ib\u00e9rica, 2006,  p. 37.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_6_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_7_992\" class=\"footnote\">M. KUSCHE, <em>Retratos y retratadores. Alonso S\u00e1nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R\u00faa y Rol\u00e1n Moys<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n  Arte Hisp\u00e1nico, 2003.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_7_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_8_992\" class=\"footnote\">F. BOUZA, <em>Cartas de Felipe II a sus hijas<\/em>, Madrid,  Turner, 1998, p. 150.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_8_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_9_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Patronato Real, Legajo 46, Documento 9. \u201cCarta del Bar\u00f3n Sfondrato a Juan de Idi\u00e1quez sobre los preliminares del matrimonio entre la infanta Catalina y el Duque de Saboya\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_9_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_10_992\" class=\"footnote\">M. KUSCHE, <em>Retratos y retratadores. Alonso S\u00e1nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R\u00faa y Rol\u00e1n Moys<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n  Arte Hisp\u00e1nico, 2003.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_10_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_11_992\" class=\"footnote\">F. CHECA, <em>Felipe II: u<\/em><em>n pr\u00edncipe del Renacimiento: un monarca y su \u00e9poca<\/em>, Madrid, Museo Nacional del Prado, 1999. Este autor desarrolla esta idea a prop\u00f3sito de la imagen que daban los pintores de Felipe II. Para Checa, el retrato cortesano acentuaba  \u201cla distancia y majestad del joven Felipe, presente  (\u2026.), en su ya inexpresivo rostro\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_11_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_12_992\" class=\"footnote\">Muchos historiadores han profundizado en este tema escogiendo otras figuras relevantes. Conforme a ello cito algunos ejemplos: M. LLORENTE,  <em>Imagen y autoridad en una regencia: los retratos de Mariana de Austria y los l\u00edmites del poder<\/em>, en \u201cStudia Hist\u00f3rica moderna\u201d, N\u00famero 28, 2006, pp. 211-238.; R. C\u00d3MEZ RAMOS, <em>La imagen de poder en Pedro I de Castilla<\/em>, en \u201cE-Spania: Revue \u00e9lectronique d&#8217;\u00e9tudes hispaniques m\u00e9di\u00e9vales\u201d,  N\u00famero 3, 2007;  J. J. LUNA FERN\u00c1NDEZ, <em>La representaci\u00f3n del poder en la pintura de retrato en Espa\u00f1a durante el siglo XVIII<\/em>, en M. CABA\u00d1AS BRAVO, A. L\u00d3PEZ-YARTO ELIZALDE, W. RINC\u00d3N GARC\u00cdA, <em>Arte, poder y sociedad en la Espa\u00f1a de los siglos XV a XX<\/em>, Madrid, Centro Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, 2008, pp.291-304; F. CHECA, <em>Carlos V: la imagen del poder en el Renacimiento Madrid<\/em>, El Viso, 1999; F. BOUZA, <em>Imagen y propaganda. Cap\u00edtulos del reinado de Felipe II,<\/em> Madrid, Akal, 1998.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_12_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_13_992\" class=\"footnote\">A falta de un estudio que profundice en el lenguaje de las manos, en el retrato cortesano, cito por su importancia las obras de A. CARRASCO MART\u00cdNEZ, <em>Fisionom\u00eda de la virtud. Gestos, movimientos y palabras en la cultura cortesano-aristocr\u00e1tica del siglo XVII<\/em>, en  \u201cReales Sitios\u201d, N\u00famero 38\/147, pp. 26-37; S. BERNIS, <em>Gestos y comportamiento dentro de un traje<\/em> en R. M. PEREDA, S. RODR\u00cdGUEZ BERNIS, A. CEA GUTI\u00c9RREZ, <em>El Quijote en sus trajes<\/em>, Madrid, Subdirecci\u00f3n General de Promoci\u00f3n de las Bellas Artes Ministerio de Cultura, 2005, pp. 27-40.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_13_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_14_992\" class=\"footnote\">Parece ser, seg\u00fan sus retratos infantiles de 1568,1571 y 1575, que no era habitual confeccionar sus sayas con cola cuando las infantas eran peque\u00f1as.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_14_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_15_992\" class=\"footnote\">J. SEMPERE, <em>Historia del Luxo y de las Leyes Suntuarias de Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, Imprenta Real, 1788. Durante el reinado de Felipe II, diversas pragm\u00e1ticas se ir\u00e1n difundiendo para evitar el uso excesivo de este g\u00e9nero. Ante las cortes Generales de Madrid se expedir\u00e1n leyes para limitar su uso en las distintas prendas de  la sociedad civil en 1563,  1584, 1590 y 1593. Para demostrar, hasta qu\u00e9 punto la sociedad exced\u00eda sus gastos, adquiriendo piezas de lujo, recoge el texto de un tal Alonso de Morgado, hacia 1587, que hablaba as\u00ed de las mujeres de Sevilla: \u201cNinguna mujer, dice Morgado, cubre manto de pardo, todo es buratos de seda, tafet\u00e1n, mara\u00f1as, soplillo, y por lo menos anascote. Usan mucho en el vestido la seda, telas, bordados, colchados, recamados y telillas, las que menos jerguetas de todos los colores\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_15_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_16_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 904. A\u00f1o de 1592; Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 5214, Expediente  2. Diversos tejido han aparecido tambi\u00e9n en las cuentas de su Casa, siendo las sedas que llegaban de Flandes, India e Italia y desde Granada, Valencia y Toledo en Espa\u00f1a,  las que fueron utilizadas para elaborar el vestuario de  las hijas de Felipe II. De esta manera,  los tejidos que proced\u00edan de este g\u00e9nero fueron los m\u00e1s codiciados. Entre ellos se hallaban: el raso tra\u00eddo de Valencia y de Florencia, el terciopelo de G\u00e9nova y Toledo, el tafet\u00e1n de Granada, la capichola, caracterizada por su labor de cordoncillo similar al burato[1] y  la  llamada \u201ctela de la Yndia\u201d, citada a prop\u00f3sito de un  adorn\u00f3 que se elabor\u00f3 con \u201cveynte y cinco on\u00e7as y media de franjillas almenadas de oro y plata (\u2026) para guarnici\u00f3n de una saya entera de tela de la Yndia encarnada\u201d,  para Isabel Clara Eugenia, el 25 de febrero de 1585.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_16_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_17_992\" class=\"footnote\">M. TEJEDA, <em>Glosario de t\u00e9rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa\u00f1a, Siglos XVII y XVIII<\/em>,  M\u00e1laga,  Universidad de M\u00e1laga,  2007, p. 218.  El encaje pod\u00eda ser de aguja o de bolillos.  La t\u00e9cnica del encaje de bolillos permit\u00edan la creaci\u00f3n de esas puntas o puntillas de encaje que adornaban pu\u00f1os y gorgueras. Esta labor, \u201cse confeccionaba sobre una almohadilla o mundillo, con soporte temporal o empadronada, con el motivo picado dibujado que serv\u00eda de gu\u00eda para el dibujo, donde se colocan las hebras de hilo que se enrollan individualmente en unos husillos o canillas de madera o hueso para facilitar la labor\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_17_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_18_992\" class=\"footnote\">En la vestimenta femenina, los grandes escotes medievales  de la primera mitad del siglo XVI se abandonaron y se fue adoptando una moda m\u00e1s recatada que permit\u00eda lucir este aditamento, cuya rigidez, tama\u00f1o y blancura, lo convirtieron en un accesorio s\u00f3lo para la realeza y los altos estamentos.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_18_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_19_992\" class=\"footnote\">REAL ACADEMIA ESPA\u00d1OLA, <em>Diccionario de Autoridades<\/em>, Madrid, Colecci\u00f3n Facs\u00edmile, 1990. Definici\u00f3n de 1734.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_19_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_20_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casas Real- Obras y Bosques, Legajo 37, folio 5. <span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_20_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_21_992\" class=\"footnote\">F. SOUSA, <em>Introducci\u00f3n a la historia de la indumentaria en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, Istmo, 2007; F. BOUCHER, <em>Historia del vestido de Occidente desde la Antig\u00fcedad hasta nuestros d\u00edas<\/em>, Barcelona, S. A., 1965; J. LAVER,<em> <\/em><em>Breve historia del traje y  la moda<\/em>, C\u00e1tedra,  Madrid, 2006.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_21_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_22_992\" class=\"footnote\">MUSEO DEL PUEBLO ESPA\u00d1OL, <em>Cat\u00e1logo de la colecci\u00f3n de amuletos<\/em>, Madrid,  Plaza de la Marina Espa\u00f1ola, 1945.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_22_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_23_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casa Real- Obras y Bosques, Legajo 37, folio 5.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_23_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_24_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_24_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_25_992\" class=\"footnote\">M. C. DI NATALE, <em>L&#8217;arte del corallo tra Trapani e la Spagna<\/em>, en J. RIVAS CARMONA (Coord.) <em>Estudios de Plater\u00eda: San Eloy 2010<\/em>, Murcia, Universidad de Murcia, 2010, pp. 269-290; M. C. DI NATALE, <em>Il corallo nei gioielli siciliani, <\/em>en <em>Actas del Congreso Internacional Imagen Apariencia<\/em>. Noviembre 19- 21, 2008, 2009. Edici\u00f3n digital http:\/\/congresos.um.es\/imagenyapariencia\/11-08\/paper\/view\/2031\/1991 (Consultada en 10\/11\/2011); I. MIGU\u00c9LIZ VALCARLOS, <em>Orfebrer\u00eda siciliana con coral en Navarra<\/em>, en \u201cRivista dell&#8217;Osservatorio per le Arti Decorative in Italia\u201d, N\u00famero 3, 2011, http:\/\/oadiriv.unipa.it\/?page_id=831, (Consultada en 10\/11\/2011).<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_25_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_26_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 67.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_26_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_27_992\" class=\"footnote\"><em>Ibidem<\/em>, Legajo 80.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_27_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_28_992\" class=\"footnote\">S. COVARRUBIAS, <em>Tesoro de la lengua castellana o espa\u00f1ola<\/em>, Madrid, Castalia, 1995 p. 352. Nace debajo del agua y cuando sale \u201cse endurece y se convierte en piedra, trocando el color verde en un rojo encendid\u00edsimo y perfecto\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_28_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_29_992\" class=\"footnote\">M. TEJEDA, <em>Glosario de t\u00e9rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa\u00f1a, Siglos XVII y XVIII<\/em>,  M\u00e1laga,  Universidad de M\u00e1laga,  2007, pp. 271-274.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_29_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_30_992\" class=\"footnote\">AGP, Secci\u00f3n Administrativa, Leg. 5236, Exp. 11.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_30_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_31_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_31_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_32_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_32_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_33_992\" class=\"footnote\">C. BERNIS, <em>La dama del armi\u00f1o y la moda, <\/em>en \u201cArchivo Espa\u00f1ol de Arte\u201d, N\u00famero  234, 1986, pp. 147-170.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_33_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_34_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 80. Brianda de Villacorta menciona en sus cuentas \u201cun ramo comenzado para un escofi\u00f3n\u201d, que se trataba de \u201cun ramillete de unas hojas verdes que por el dicho quaderno confiesa la dicha\u201d que estaban en su poder para el servicio de las seren\u00edsimas infantas en 1569. Asimismo se pod\u00edan realizar con cerdas, sedas de colores, l\u00e1minas de oro y argenter\u00eda de oro y plata.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_34_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_35_992\" class=\"footnote\">SOCIEDAD ESTATAL PARA LA CONMEMORACI\u00d3N DE LOS CENTENARIOS DE FELIPE II Y CARLOS V, <em>El arte en la corte de los archiduques Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia (1598-1633): Un reino imaginado<\/em>, Madrid, Patrimonio Nacional, 1999, pp. 184-185.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_35_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_36_992\" class=\"footnote\">K. A. E. ENENKEL, PAUL J. SMITH, <em>Early Modern Zoology:<\/em><em> the construction of animals in Science, Literature and the Visual Arts, Holanda<\/em>, Brill,<em> <\/em>2007. Los loros grises proced\u00edan de \u00c1frica y los de colores pertenec\u00edan a Am\u00e9rica.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_36_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_37_992\" class=\"footnote\">A. P\u00c9REZ DE TUDELA Y  J. GSCHWEND, <em>Renaissance m\u00e9nageries. <\/em><em>Exotic animals and pets at the Habsburg Courts in Iberia and Central Europe<\/em>, en K. A. E. ENENKEL, PAUL J. SMITH, <em>Early Modern Zoology:<\/em><em> the construction of animals in Science, Literature and the Visual Arts, <\/em>Holanda, Brill,<em> <\/em>2007, pp. 419-432. Manuel I de Portugal fue quien instaur\u00f3 este coleccionismo. Este rey mand\u00f3 realizar una expedici\u00f3n, el 8 de julio de 1497, que dur\u00f3 hasta el 12 de julio de 1599, encabezada por el almirante Vasco de Gama. La ruta que se estableci\u00f3, a trav\u00e9s de la Costa Oriental de \u00c1frica, lo que permiti\u00f3 obtener grandes beneficios  para el comercio de las especias y otros productos de Oriente, ya que de esta manera, evitaban el paso por los territorios en poder de los turcos: el  Imperio Otomano y el Norte de \u00c1frica.  Conforme a ello, Portugal se convirti\u00f3 en un centro comercial de primer orden, con relaciones con India, China y Jap\u00f3n.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_37_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_38_992\" class=\"footnote\">A. P\u00c9REZ DE TUDELA Y J. GSCHWEND, <em>Iberian science in the Renaissance: Ignored How much Longer<\/em>, en \u201cPerspectives on science\u201d, N\u00famero 12\/1, 2004, pp. 86-124. El retrato de <em>Carlos V junto a un perro<\/em>, pintado en 1532 por Jakob Seisenegger  fue uno de los primeros[1]. Imitado por su disc\u00edpulo Antonio Moro y, \u00e9ste por su pupilo,  Alonso S\u00e1nchez Coello, se introdujo en Espa\u00f1a hacia 1557, ese nuevo esquema de retrato de aparato de manos de este \u00faltimo artista.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_38_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_39_992\" class=\"footnote\">M. KUSCHE, <em>Retratos y retratadores. Alonso S\u00e1nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R\u00faa y Rol\u00e1n Moys<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n  Arte Hisp\u00e1nico, 2003, p. 316.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_39_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_40_992\" class=\"footnote\">M.  HOWARD, <em>The Tudor Image<\/em>, London, Tate Gallery, 1995, p. 51. En un retrato realizado varios a\u00f1os antes de la familia Tudor (William Brooke, 1567,<em> Lord Cobham X y su familia<\/em>, Warminster, Colecci\u00f3n particular del Marqu\u00e9s de Bath Longleat), aparece un ave similar sobre la mesa,  que indica que era un juguete para los ni\u00f1os de la corte.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_40_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_41_992\" class=\"footnote\">G. PARKER, <em>Felipe II. <\/em><em>La biograf\u00eda definitiva<\/em>, Barcelona, Planeta, 2010.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_41_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_42_992\" class=\"footnote\">En un retrato an\u00f3nimo de  <em>Carlos II  ni\u00f1o <\/em>(1633, Londres, Galer\u00eda Nacional), \u00e9ste se muestra jugando con un perro de esta misma raza, a la vez que sujeta en su  mano izquierda un colmillo de coral rojo contra el mal de ojo.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_42_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_43_992\" class=\"footnote\">M. KUSCHE, <em>Retratos y retratadores. Alonso S\u00e1nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R\u00faa y Rol\u00e1n Moys<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n  Arte Hisp\u00e1nico, 2003, p. 230.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_43_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_44_992\" class=\"footnote\">A. AMEZ\u00daA, <em>Isabel de Valois, reina de Espa\u00f1a (1546-1568): Estudio biogr\u00e1fico<\/em>,  Madrid,  Ministerio de Asuntos Exteriores, 1949, p. 67.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_44_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_45_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casa Real-Obras y Bosques, Legajo 40,  folio 25; Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 5272, expediente 2.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_45_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_46_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 5214. En 1580 Francisco de Herreruela dice lo siguiente: \u201cM\u00e1s hize para sus Altezas dos basqui\u00f1as de anascote aforrada en tafet\u00e1n con un rribete de lo mismo de hechura 33 rreales. M\u00e1s hize para sus Altezas dos pares de manguillas de anascote con pespunte por las costuras aforradas en tafet\u00e1n de hechura 12 rreales de los ojales 4 rreales. M\u00e1s hize para sus Altezas dos mantos de bayeta repujada de echura de entrambos 16 rreales\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_46_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_47_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 5247, expediente 2.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_47_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_48_992\" class=\"footnote\">F. BOUZA, <em>Cartas de Felipe II a sus hijas, Madrid<\/em>,  Turner, 1998, pp. 37-41.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_48_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_49_992\" class=\"footnote\">J. CIRLOT, <em>Diccionario de s\u00edmbolos tradicionales<\/em>, Barcelona,  Miracle, 1958.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_49_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_50_992\" class=\"footnote\">F. BOUZA, <em>Cartas de Felipe II a sus hijas, Madrid<\/em>, Turner, 1998, pp. 37-41.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_50_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_51_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>, p.79; SOCIEDAD ESTATAL PARA LA CONMEMORACI\u00d3N DE LOS CENTENARIOS DE FELIPE II Y CARLOS V, <em>Felipe II. Un monarca y su \u00e9poca. La monarqu\u00eda hisp\u00e1nica. Las tierras y los hombres del rey Felipe II<\/em>,  Madrid, Escorial, 1998.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_51_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_52_992\" class=\"footnote\">M. KUSCHE, <em>Retratos y retratadores. Alonso S\u00e1nchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la R\u00faa y Rol\u00e1n Moys<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n  Arte Hisp\u00e1nico, 2003.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_52_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_53_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 904.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_53_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_54_992\" class=\"footnote\">F. J. S\u00c1NCHEZ CANT\u00d3N, <em>Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II<\/em>, Madrid,  Archivo Documental Espa\u00f1ol- Real Academia de la Historia, 1956-1959, p. 240.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_54_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_55_992\" class=\"footnote\">San Antonio de Padua era el patr\u00f3n de los pobres y los necesitados.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_55_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_56_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Palacio, Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 5261, Expediente 1.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_56_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_57_992\" class=\"footnote\">M. TEJEDA, <em>Glosario de t\u00e9rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa\u00f1a, Siglos XVII y XVIII<\/em>,  M\u00e1laga,  Universidad de M\u00e1laga,  2007.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_57_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_58_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 67.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_58_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_59_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>. Poseer perlas daba idea de los dominios territoriales de la Corona espa\u00f1ola a aquellos que contemplaban sus retratos, por lo que se convirtieron en un accesorio imprescindible del traje cortesano.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_59_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_60_992\" class=\"footnote\">En el testamento de Felipe II figuran un gran n\u00famero de joyas realizadas con ellas: sartas, cadenillas, mazos, pinjantes, cintos, asientos, talegos y perlas sueltas, que Antonio Voto, el guardajoyas real, custodiaba junto con otras  como esmeraldas, rub\u00edes y diamantes. Una de las joyas a la que Felipe II le ten\u00eda m\u00e1s estima, era a \u201cla peregrina\u201d. Una perla con forma de pera que colgaba de un diamante que Felipe compr\u00f3 a la Casa de Indias por 9000 ducados.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_60_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_61_992\" class=\"footnote\">F. J. S\u00c1NCHEZ CANT\u00d3N, <em>Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II<\/em>, Madrid,  Archivo Documental Espa\u00f1ol- Real Academia de la Historia, 1956-1959, p. 190.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_61_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_62_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>, p. 201.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_62_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_63_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Simancas, Casas Real-Obras y Bosques, Legajo 80.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_63_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_64_992\" class=\"footnote\">Muy semejante a esta miniatura resulta, el retrato de cuerpo entero, que Sofonisba Anguissola realiz\u00f3 de Isabel Clara Eugenia en 1599.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_64_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_65_992\" class=\"footnote\">M. BRAUN-RONSDORF, <em>The handkerchief<\/em>, en \u201cCiba review; Basle\u201d, N\u00famero 89, 1951.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_65_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_66_992\" class=\"footnote\">M. TEJEDA, <em>Glosario de t\u00e9rminos de la indumentaria regia y cortesana en Espa\u00f1a, Siglos XVII y XVIII<\/em>,  M\u00e1laga,  Universidad de M\u00e1laga,  2007, pp. 367-368.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_66_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_67_992\" class=\"footnote\">M. P. AGUIL\u00d3, <em>Palacio y hogar. El mueble<\/em>, en V. GARC\u00cdA DE LA CONCHA, R. MEN\u00c9NDEZ PIDAL, <em>La cultura del Renacimiento (1480-1580)<\/em>, Vol. XXI, Madrid, Espasa Calpe S.A., 1999, pp. 127-152.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_67_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_68_992\" class=\"footnote\">J. GALLEGO, <em>Visi\u00f3n y s\u00edmbolos en la pintura espa\u00f1ola del Siglo de Oro<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 1987. El sill\u00f3n frailero seg\u00fan menciona este autor fue uno de los muebles m\u00e1s t\u00edpicos de los retratos de  la casa de Austria, introducido  en el retrato por Antonio Moro.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_68_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_69_992\" class=\"footnote\">J. R. NIETO GONZ\u00c1LEZ, <em>Inventario art\u00edstico de bienes muebles de la Universidad de Salamanca<\/em>, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2002.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_69_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_70_992\" class=\"footnote\">S. BERNIS, <em>Gestos y comportamiento dentro de un traje,<\/em> en R. M. PEREDA, S. RODR\u00cdGUEZ BERNIS, A. CEA GUTI\u00c9RREZ, <em>El Quijote en sus trajes<\/em>, Madrid, Subdirecci\u00f3n General de Promoci\u00f3n de las Bellas Artes Ministerio de Cultura, 2005, pp. 27-40. Bernis se\u00f1ala que \u201cel derecho de asiento, regulado por la procedencia, es tambi\u00e9n de tradici\u00f3n medieval\u201d. Seg\u00fan esta autora, el se\u00f1or, o el invitado de mayor rango, tomaban asiento en la silla principal, que generalmente llevaba brazos y respaldo, para una mayor honra, situada en el lugar con mejor visibilidad. Sentarse, asimismo, requer\u00eda aprender ciertos ademanes. La espalda deb\u00eda de estar recta, sin apoyarse en el respaldo y los brazos se manten\u00edan en abiertos en arco \u201cdejando reposar livianamente la mano o la mu\u00f1eca sobre la cruz del brazo; una pierna se adelanta, y otra se retrae flexionada bajo el asiento\u201d. En el ceremonial, las infantas  tomaban asiento sobre almohadones seg\u00fan la tradici\u00f3n morisca.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_70_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_71_992\" class=\"footnote\">J. J. JUNQUERA Y MATO, <em>El mueble: testigo y objeto de la historia del arte<\/em>, en  http:\/\/geiic.com\/files\/Publicaciones\/El_mueble_testigo_y_objeto.pdf (Consultada en 5\/05\/2010).<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_71_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_72_992\" class=\"footnote\"><em>Ib\u00eddem<\/em>. Este autor recoge la siguiente cita de Alberti: \u201cOggi  impariamo non solo quale sia la vera masserizia, ma insieme l\u00b4ottimo civil\u00edsimo vivere, diventare virtuoso adoperare la virt\u00fa, vivere lieto e fare cose delle quali non dubiti\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_72_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_73_992\" class=\"footnote\">S. AGUAD\u00c9 NIETO, <em>Cisneros y el Siglo de Oro,<\/em> Alcal\u00e1, Universidad de Alcal\u00e1, 1999.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_73_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_74_992\" class=\"footnote\">A. BONET CORREA,<em> Historia de las artes aplicadas e industriales en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 1982.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_74_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_75_992\" class=\"footnote\">J. CIRLOT, <em>Diccionario de s\u00edmbolos tradicionales<\/em>, Barcelona, Miracle, 1958; E. TORRE, Los Austrias y el poder. La imagen en el siglo XVII, en \u201cHistoria y Comunicaci\u00f3n Social\u201d, N\u00famero 5, 2000, pp. 13-29. La mesa  es en el retrato cortesano un  atributo de majestad y justicia, pues, seg\u00fan Cirlot \u201cnunca aparece en retratos plebeyos\u201d.  La mesa pod\u00eda aparecer desnuda o vestida con ricos textiles, cuyo objetivo era mostrar la riqueza de estos materiales. De igual manera, una mesa pod\u00eda encerrar m\u00e1s simbolismo. Cuando se representaba una mesa de trabajo y  sobre ella, objetos relacionados con la lectura o la escritura, se intentaba transmitir autoridad e intelectualidad. En otras ocasiones es ense\u00f1a de justicia y \u201canhelo abstracto de poder\u201d.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_75_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_76_992\" class=\"footnote\">E. TORRE, <em>Los Austrias y el poder. La imagen en el siglo XVII<\/em>, en \u201cHistoria y Comunicaci\u00f3n Social\u201d, N\u00famero 5, 2000, pp. 13-29. Esta historiadora cita que la cortina \u201csimboliza Grandeza\u201d. Asimismo, seg\u00fan recoge en este texto, la cortina se suele representar de modos: como un cortinaje de fondo, que cierra el espacio y sirve de marco al representado y, como un tel\u00f3n colocado en primer plano, para separar al retratado del espectador y crear un espacio imaginario.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_76_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><li id=\"footnote_77_992\" class=\"footnote\">Archivo General de Palacio,  Secci\u00f3n Administrativa, Legajo 5214, Expediente 2. A\u00f1o de 1591.<span class=\"footnote-back-link-wrapper\"> [<a href=\"#identifier_77_992\" class=\"footnote-link footnote-back-link\">&#8617;<\/a>]<\/span><\/li><\/ol>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>mariahistoriadoradelarte@hotmail.com La apariencia de la Infanta de Espa\u00f1a en los retratos de Sofonisba Anguissola: im\u00e1genes de poder, im\u00e1genes de virtud DOI: 10.7431\/RIV04022011 Las infantas Isabel <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/?page_id=992\" title=\"Mar\u00eda Albaladejo Mart\u00ednez\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":1108,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/992"}],"collection":[{"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=992"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1470,"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/992\/revisions\/1470"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1108"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oadiriv.unipa.it\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}